domingo, 11 de noviembre de 2012

Santa Cruz y el cambio climático

Semanas atrás, un huracán arrasó Centro y Norteamérica con imágenes de película sacadas de Hollywood. Hacia el sur, lluvias torrenciales inundaron la gris Buenos Aires con fondo de bandoneón. Teóricamente, las ciudades afectadas se encontraban preparadas para resistir los caprichos de la naturaleza; sin embargo, han sucumbido ante ella echando por la borda cualquier política de prevención. Y por casa, ¿cómo estamos? El pasado 19 de septiembre, Santa Cruz capital recibió de regalo del cielo ocho horas ininterrumpidas de lluvia a razón de 220 litros de agua por metro cuadrado, cuyas consecuencias fueron canales de desagüe rebalsados y calles y avenidas inundadas, como si de Venecia -aquella ciudad de pequeñas islas unidas por puentes- se tratara. Lo trágico: cinco personas fallecidas, entre ellas una mujer y su hijo que murieron ahogados cuando la camioneta en la que viajaban fue arrastrada por el agua hasta un canal de drenaje. La denominada "ciudad de los anillos" ¿está preparada para las tragedias climáticas?

Desborde

La actual ciudad capital de Santa Cruz, cercana al centro geográfico de Sudamérica, está situada en el margen derecho del río Piraí, el cual avanza hacia el norte para desembocar en el río Grande o Guapay, que forma parte de la cuenca amazónica. Esta creciente metrópoli se encuentra en una divisoria de aguas; hacia el oeste sus aguas van al río Piraí y al este van al río Grande.

Se trata de una mancha urbana proclive a las inundaciones alimentadas por las torrenciales lluvias propias de los climas subtropicales. Por ello, la infraestructura, mantenimiento y funcionamiento del sistema de drenaje pluvial de la ciudad deberían estar “chalinga”, para entenderlo en el léxico cruceño.

“Cuando llueve intensamente, el rebalse del canal se pone al mismo nivel del pavimento, los canales no dan abasto y empiezan las inundaciones”, señala el jefe de la Unidad de Bomberos, José Argandoña.

La respuesta a estos contratiempos que causan desgracia es clara, a decir del director del Centro de Estudios Urbanos y Regionales (Cedure), el arquitecto e investigador José Fernando Prado. "El crecimiento urbanístico no planificado en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra y la falta de respeto a las áreas naturales de drenaje de agua por parte de los ciudadanos que las habilitaron para construcciones habitacionales han provocado, entre otros aspectos, zonas inundadizas de alta vulnerabilidad”, indica.

Según el Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (PIEB), las inundaciones en la ciudad cruceña se deben a varios factores, desde los climáticos -que generan precipitaciones cada vez más fuertes y en menos tiempo-, hasta los aspectos estructurales de crecimiento urbanístico, la falta de planificación integral del sistema de drenaje, la ausencia de mantenimiento y limpieza de las bocas de tormenta, hasta la alteración de los cursos de drenaje natural y/o las áreas de agua.

“Falta un gran plan maestro de drenaje que no se lo hizo, los problemas son muy complejos, ya que el tipo de urbanización que se hace sin tomar en cuenta la topografía del terreno es la que está favoreciendo para que zonas que no se inundaban se vuelvan inundadizas porque se las ha obstruido el curso natural de salida”, explica asimismo el investigador Prado.

Zonas que antes no se inundaban ahora sucumben debido a que en muchos casos los vecinos desviaron el curso natural de drenajes de agua para construir sus casas y en otros casos llenaron con tierra áreas que antes eran lagunas naturales o curichis (aguas estancadas), donde confluían las aguas de las lluvias.

En el “diluvio” del pasado 19 de septiembre, los barrios periféricos de la capital cruceña fueron los más afectados por las aguas. Las vías se convirtieron en ríos y las unidades de transporte público y privado dejaron de circular por temor a accidentes y a quedar varados en medio del agua.

180 km insuficientes

De acuerdo al Plan Nacional de Contingencias para Inundaciones, Desbordes y Riadas, elaborado por el Consejo Nacional para la Reducción de Riesgos y Atención de Desastres y Emergencias (Conarade), sobre la base de información histórica del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), se prevé lluvias torrenciales en la parte alta de la cuenca Amazónica, entre los meses de diciembre, enero y febrero próximos, con las cuales se avizora un cielo tapado sobre la urbe cruceña.

A pesar de los grandes esfuerzos en la construcción de canales por parte de las instituciones encargadas –para evacuar el agua de lluvia de la ciudad, Santa Cruz cuenta con más de 180 km de canales- el trabajo fue inorgánico “porque no se logró una visión sistémica del problema, pues se terminó sacando el agua de un lado para llevarlo a otro sitio”, dice Prado. “El mismo debe estar en permanente construcción en función del crecimiento urbanístico, y en respeto a la topografía urbana”.

Las zonas más afectadas son el Plan Tres Mil, la Villa Primero de Mayo y el Distrito 12. “Pero el centro de la ciudad también se inunda porque las bocas de tormenta están tapadas, la gente se roba las rejillas de hierro fundido y queda el boquete expuesto y lleno de basura”, señala por su lado Argandoña. “La ciudadanía tampoco coopera en este aspecto y luego lamentamos las desgracias”.

Compungido por las muertes que se llevó el agua, la máxima autoridad del departamento, Rubén Costas, dijo el 20 de septiembre que la Gobernación está preparada para las próximas contingencias climatológicas en lo que respecta a las lluvias.

“Hay pronósticos de que se vienen con el fenómeno de El Niño inundaciones muy graves en el oriente y por eso estamos preparados porque, primero, para nosotros es el ser humano”, señaló la autoridad como quien abre el paraguas. Antes que llueva.

Incertidumbre climática

• Además del calentamiento global, el cambio climático implica cambios en otras variables como las lluvias y sus patrones, la cobertura de nubes y todos los demás elementos del sistema atmosférico.

• La complejidad del problema y sus múltiples interacciones hacen que la única manera de evaluar estos cambios sea mediante el uso de modelos computacionales que simulan la física de la atmósfera y de los océanos.

• La naturaleza caótica de estos modelos hace que en sí tengan una alta proporción de incertidumbre.

De Gota en gota

• De acuerdo a la información del Cedure, la ciudad de Santa Cruz cuenta con un sistema subterráneo de drenaje pluvial que abarca solo hasta el segundo anillo; es decir, casi el 15 por ciento (%) de la población, y posteriormente la cobertura es a través de canales abiertos.

• En la creciente metrópoli, urbanizaciones de lujo cerradas construyeron una barda alrededor y provocaron la inundación al resto de los barrios aledaños debido a que interrumpieron el curso natural del agua.

• Los desastres naturales provocados por eventos climáticos adversos durante el mes de octubre afectaron a 9.764 familias en diferentes regiones del país.

• Los sectores más golpeados fueron el ganadero en el Chaco boliviano y el semillero de alta calidad de los valles de Cochabamba, informó el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF).

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