Posts Recientes

lunes, 26 de septiembre de 2016

¡Controlan el CO2 convirtiéndolo....en piedra!



Los investigadores del proyecto Carbfix capturaron el CO2 producido por la mayor planta de energía geotérmica del mundo, situada en Islandia, lo mezclaron con agua y lo reinyectaron en el subsuelo de basalto. En menos de dos años este gas de efecto de invernadero se convirtió en piedra.

Desarrollan un método para convertir en piedra el dióxido de carbono emitido por la actividad humana e implicado en el cambio climático, almacenándolo de forma permanente en el subsuelo.

La emisión de dióxido de carbono o CO2 es uno de los principales responsables de la retención del calor solar en la atmósfera o efecto invernadero, que provoca el calentamiento global del planeta y alteraciones en el clima, según un creciente consenso científico.

Un problema que es producido, sobre todo, por la industria, la deforestación y la combustión de los combustibles fósiles.

Ahora un equipo de científicos e ingenieros han probado con éxito una solución, que puede ser revolucionaria, para reducir el impacto de este problema: capturar las emisiones de CO2 y solidificarlas transformándolas en piedra.

Una idea antigua

La idea, aunque no es nueva, es la primera vez se ha logrado llevar a la práctica en un lapso de tiempo radicalmente inferior al que se calculaba.

En un ensayo en Islandia capturó el CO2 producido por una planta de energía geotérmica, fue mezclado con agua y se reinyectó en el subsuelo.

La experiencia fue realizada por investigadores del proyecto Carbfix que han demostrado que las emisiones de este gas pueden ser bombeadas al interior de la tierra y, allí, transformarse en material sólido en cuestión de meses.

Este hallazgo podría eliminar el temor que venía sobrevolando la idea de capturar el CO2 y almacenarlo bajo tierra, consistente en que las emisiones almacenadas pudieran, en el futuro, filtrarse a la superficie y llegar de nuevo al aire, de acuerdo al organismo público Reykjavik Energy (OR, por sus siglas en islandés) que provee electricidad y agua a Islandia y es el principal impulsor de Carbfix (https://www.or.is/english/carbfix-project).

En este proyecto, que comenzó en 2012 y busca desarrollar la tecnología para almacenar el CO2 en las rocas basálticas a gran profundidad en sitios geológicos seleccionados, también participa el Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia (www.earthinstitute.columbia.edu) y las universidades de Islandia (http://english.hi.is/) y de Copenhage (www.ku.dk/english/), entre otros.

El experimento de la transformación del CO2 en piedra se efectuó en la central de Hellisheidi, la mayor planta productora de energía geotérmica del mundo, es decir la electricidad producida aprovechando el calor del interior de la Tierra, ligado a volcanes, aguas termales, fumarolas y géiseres.

La planta de Hellisheidi proporciona electricidad a Reykjavik, la capital de Islandia, y a sus industrias, bombeando a la superficie el agua calentada por los volcanes y utilizándola para impulsar las turbinas generadoras de corriente, pero ese proceso no es completamente limpio, ya que también se traen a la superficie gases volcánicos, ente ellos, el dióxido de carbono, según el OR.

Desde hace unos años, en vez de liberarlo a la atmósfera, esta central geotérmica comenzó a mezclar el CO2 con el agua bombeada desde el subsuelo y a reinyectar esta mezcla líquida en la roca volcánica basáltica subterránea.

En la Naturaleza, cuando el basalto se expone al CO2 y el agua, se producen una serie de reacciones químicas, y el carbono de ese gas se precipita en la roca formando un material calcáreo blanquecino, pero nadie sabía cuán rápido era, con vistas a aprovecharlo para almacenar el dióxido de carbono de forma deliberada, de acuerdo al OR.

Según este ente público, estudios previos habían calculado que en la mayoría de las rocas, esta transformación geológica puede tardar cientos o incluso miles de años, pero en el basalto que hay debajo de Hellisheidi, el 95 % del CO2 inyectado se solidificó en menos de dos años.

“Esto significa que en el futuro podremos bombear grandes cantidades de CO2, almacenarlo de forma segura en un período muy corto y utilizar este sistema en lugares donde abunda el basalto, un material negro y poroso, presente en los fondos oceánicos y que representa el 10 % de las rocas continentales”, según Martin Stute, hidrólogo del Observatorio de la Tierra Lamont-Doherty, de la Universidad de Columbia y coautor del trabajo.

Nuevo material… para artistas

Hasta ahora el proceso de 'capturar y secuestrar’ el CO2 se habían centrado en bombear e inyectar el CO2 en piedra arenisca o acuíferos salados, pero con el temor de que el gas almacenado bajo tierra podría escapar a la superficie debido a fracturas del terreno, terremotos o los temblores causados por su propia inyección.

La ingeniera química Edda Aradóttir, que lidera el Carbfix por parte del OR, calculaba inicialmente que la solidificación del CO2 provocada en el basalto de Hellisheidi podría requerir de ocho a doce años pero, según esta investigadora, “ha sido una sorpresa comprobar que puede producirse mucho más rápido”.

Consultada por EFE sobre las posibles aplicaciones de esas rocas con CO2, Aradóttir señala que “dado que estas piedras se forman dentro de los flujos de lava basáltica a unos 500 metros debajo de la superficie, la profundidad a la que es inyectado el gas disuelto en agua, sería costoso y dificultoso extraer ese material.No contemplamos, de momento, ningún uso particular para este material, aunque algunos artistas ya se han mostrado interesados en utilizarlo para sus trabajos”, señala. Esta ingeniera resalta que la captura de carbono en rocas de carbonato es un proceso que ya sucede de forma natural, pero ahora se ha conseguido “acelerarlo y aprovecharlo como un modo eficiente de inmovilizar el dióxido de carbono que, de otro modo, sería emitido a la atmósfera”.

En 2014 el OR comenzó a inyectar 5.000 toneladas de agua con CO2 por año, pero ante el éxito del experimento y la rapidez del proceso de solidificación, este organismo planifica duplicar en 2016 la cantidad del líquido inyectado. “Necesitamos manejar las crecientes emisiones de dióxido de carbono y este método es una forma definitiva de almacenarlo de forma permanente: convirtiéndolo en roca”, concluye Juerg Matter, un investigador de la Universidad de Columbia ahora asentado en la Universidad de Southampton (www.southampton.ac.uk), en el Reino Unido y que es el autor principal del trabajo.


El único, abandonado y agredido delfín boliviano



El boliviano más antiguo tiene una piel que, según la temporada, va de plomo a rosada. Muy probablemente nadie pueda ser considerado más boliviano que el bufeo, que el Inia boliviensis.

Nadie, porque los tarataratara a la “n” abuelos de estos delfines llegaron a la región que hoy habitamos hace aproximadamente 15 millones de años. En esos tiempos, al formarse las montañas andinas, un megaocéano se separó. Por ello, los delfines cautivos se tuvieron que ir adaptando a lagos subandinos de aguas dulces.
Es decir, estuvieron antes que cualquier cultura humana. Llegaron mucho antes de que exista siquiera gente Y desde entonces, con su aún misterioso lenguaje de infrasonidos captados por sus sonar surcan estas aguas.
Son tan bolivianos que por cosas del destino, ya dentro del subcontinente, las formaciones de cachuelas los aislaron en gran parte del actual territorio nacional. Y, por ello, el inia boliviensis habita en exclusiva ríos del Beni, Pando, Santa Cruz y Cochabamba. Constituye una especie endémica y es el único cetáceo, el único mamífero acuático boliviano. En suma, estos personajes amazónicos, de hábitos juguetones y apariencia bonachona, resultan todo un emblema.
De hecho, el bufeo es oficialmente símbolo de la ciudad de Trinidad y símbolo del departamento del Beni. Es más, hace cuatro años, el 18 de septiembre de 2012, fue declarado, por ley, Patrimonio Natural del Estado Boliviano. Es decir, distinciones no le faltan, lo que le falta y con cada vez más urgencia es protección.

Turismo-tortura para bufeos
“Señoras y señores –anuncia el promotor turístico sobre una embarcación que surca el río Ibare-, estamos llegando a la zona donde se puede observar bufeos. Si no salen, hay que hacer bulla porque ellos son curiosos y les llama la atención la bulla”. Minutos más tarde, se siente la ausencia del personaje más esperado de la mañana. Entonces se opta por hacer ruido acelerando motores de lanchas, gritando, aplaudiendo y golpeando el agua con remos. E instantes después, por fin, dos delfines de río salen saltando del agua mientras se desata una ola de exclamaciones y se disparan decenas de fotografías.
Fiesta para los turistas, pero en los hechos, tortura, tormento, para los bufeos y sus ultra sensibles órganos auditivos.
Enzo Aliaga Rossel lamenta las prácticas del turismo que afectan a esta especie sui generis. “Se podría realizar un turismo responsable –dice este doctor en biología-. Desafortunadamente, muchas veces se los violenta y se les hace un gran daño con ese tipo de incursiones. Se pueden generar agresiones entre ellos, arruinar sus épocas de apareamiento y reproducción. Si los guías explicasen a los turistas que algo es malo y porqué, seguramente la gran mayoría lo entendería y, además, se aprendería a organizar cuidadosas prácticas de observación”.
Hasta el presente sus propuestas para que se desarrolle un turismo de oportunidad de observación no han sido escuchadas. Sin embargo, se trata de una forma de preservación que adecuadamente promocionada resulta además rentable y es realizada en decenas de países.
Aliaga es Investigador Asociado del Instituto de Ecología de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y estudia a los delfines de agua dulce bolivianos desde hace más de 20 años. Se halla en una sostenida campaña para velar por la preservación y el conocimiento del mamífero acuático boliviano. Es una de las contadas islas de investigación que hay en el país que buscan descifrar la vida los bufeos.
“Un mundo fascinante”
Los investigadores se hallan sorprendidos, por ejemplo, por hábitos tan particulares de los delfines bolivianos como la organización de “guarderías”. Sí, los bufeos han adquirido la capacidad de entenderse para tener uno o dos cuidadores de varias crías mientras un grupo de hembras sale a cazar.
Otro afán de los estudios sobre los delfines de agua dulce constituye el comprender sus códigos de comunicación basados en infrasonidos. “Habitan en aguas muy turbias donde la visibilidad es nula –dice Aliaga-. Y sin embargo allí las madres enseñan a sus crías a cazar, a ubicarse, a sobrevivir. Es un mundo fascinante porque en otras especies las crías aprenden mirando, pero acá hay que descubrir cómo lo hacen”. Y el comprender ese tipo de comunicación implicará meses de expediciones en las que se deben utilizar delicados equipos de registro acústico y clasificación de sonidos.

Los mayores peligros
Pero frente a esa incipiente comunión de ciencia y naturaleza surgen no sólo insensatos tours de ruidosas lanchas y remos que golpean el agua. Las amenazas contra el bufeo se han multiplicado en prácticamente todas las zonas donde habitan. En Santa Cruz, por ejemplo, los delfines de la cuenca del río Grande soportan la embestida de la agroindustria soyera. El y el uso de pesticidas y herbicidas envenena sus aguas y el desvío de los cursos de los ríos les restan caudal. Basta recordar cómo, en agosto de 2010, 12 bufeos quedaron varados en el río Pailas tras un abrupto bajón de su nivel.
En el transcurso de los siguientes años hubo otros casos de rescates o hallazgos de delfines muertos atrapados en canales o riachuelos. La erosión generada por el exterminio de los bosques ha causado además extendidas mortandades de los peces que son alimento de los bufeos. Adicionalmente a la agroindustria, las consecuencias del cambio climático también atentan contra este cetáceo debido a la alteración de los ciclos de lluvias.
En el Chapare cochabambino y parte de los ríos del Beni las prácticas de pesca depredadoras se han intensificado. Una denuncia realizada en mayo de este año conmovió al país: el Centro de Investigación de recursos acuáticos del Beni aseguró que en el Río Ichilo, cerca de Puerto Villarroel, los pescadores mataron a aproximadamente 150 bufeos. Las investigaciones oficiales aún no concluyen.
Sin embargo, la preocupación por las prácticas de los sindicatos de pesca cochabambinos crece sostenidamente a raíz de frecuentes denuncias. Diversos reportes señalan el uso de series de redes de arrastre que, en repasos sucesivos, exterminan millones de peces para satisfacer los mercados urbanos. Esas técnicas, proscritas ya en otros países amazónicos, dejan sin alimento a los bufeos, y eventualmente los matan cuando caen atrapados en las redes.
“Lo peor viene cuando, tras la desaparición de especies como el surubí y el pacú, los pescadores buscan llenar sus cupos de venta con peces carroñeros –dice el voluntario Abel Escalante-. Entonces se dan casos de personas que cazan delfines para atraer con su carne y su sangre peces carroñeros desde los confines de los ríos”.
Valga añadir que los bufeos siguen un pausado ritmo de reproducción. Según explica Aliaga, maduran sexualmente hasta los 7 años. Las hembras paren solamente una cría por vez, el embarazo les toma casi un año y la lactancia otro. Por ello, la muerte de un ejemplar implica un marcado daño a la preservación de la especie.
Escalante se muestra especialmente conmovido por la muerte de bufeos. Recuerda haber ayudado a Mariana Escóbar, investigadora colombiana especializada en delfines amazónicos, que trabajó para la Fundación Noel Kemppff, en el rescate del río Pailas. Y asegura que la inteligencia de los bufeos lo deslumbró. “Salvamos a 12 y parecía que cada vez que nos acercábamos aprendían algo de nosotros, se organizaban como para defenderse y luego para acomodarse. Tenían como actitudes claramente inteligentes, fue muy conmovedor”.
Bufeos y el mito
La fama sobre la inteligencia del bufeo se extiende desde hace décadas y décadas especialmente por el Beni. Se calcula que cerca del 90 por ciento de esta especie habita la cuenca del Mamoré y el Itenez y en el entorno proliferan las historias y leyendas sobre los delfines. La más popular habla también de rescates, pero rescates en el sentido inverso al del río Pailas. Recurrentemente relatan que cuando los bufeos advierten que un humano se está ahogando se acercan y con certeros empujones lo trasladan hasta la orilla.
Pero además más allá del posible mito, los bufeos rescatan el equilibrio de la Amazonía. Al ser una especie que encabeza la cadena trófica de las aguas la regulan. Por ello, el valor de su preservación resulta aún más importante. Enzo Aliaga señala que pese a que durante décadas el delfín boliviano se preservó aceptablemente, en los últimos años se registran bajas en su población. “Un caso es la cuenca del río Ibare –explica-. Un censo realizado por investigadores suizos en 1969 estableció un promedio de un ejemplar por cada kilómetro de río recorrido. En la última medición realizada descubrimos que ese promedio bajó a 0,2 ejemplares por kilómetro”.
Y así, entre renovadas amenazas y su creciente fama, en estos momentos, los bufeos todavía surcan el río Ichilo en el Chapare, o el Mamoré en Beni o el Orthon en Pando. Quién sabe si alguno de ellos se apresta a salvar a un desprevenido pescador que cayó a las aguas. Lo verdaderamente incierto resulta saber si las autoridades y pobladores de este país evitarán en el tiempo la desaparición de estos bolivianos llegados, como ningún otro, hace 15 millones de años.

Algunos datos sobre los delfines bolivianos

Guarderías
Los investigadores se hallan sorprendidos, los delfines organizan “guarderías”. Los bufeos han adquirido la capacidad de entenderse para tener uno o dos cuidadores de varias crías mientras un grupo de hembras sale a cazar.

Alimento
Diversos reportes señalan el uso de series de redes de arrastre que, en repasos sucesivos, exterminan millones de peces para satisfacer los mercados urbanos. Esas técnicas, proscritas ya en otros países amazónicos, dejan sin alimento a los bufeos, y eventualmente los matan cuando caen atrapados en las redes.

Pesca
En el Chapare cochabambino y parte de los ríos del Beni las prácticas de pesca depredadoras se han intensificado. El Centro de Investigación de recursos acuáticos del Beni aseguró que en el Río Ichilo, cerca de Puerto Villarroel, los pescadores mataron a aproximadamente 150 bufeos

Mina a cielo abierto amenaza la ecología



"Para el consumo usamos agua envasada, a los niños no los dejamos tomar las bebidas que les preparan en la escuela con agua de red. Y cuando nos bañamos, nos damos una ducha muy breve y apenas caliente". Así resume Claudia Alcucero la vida diaria en la pequeña localidad de Jáchal, en el oeste de Argentina y a los pies de la mina de oro Veladero que por segunda vez en un año sufrió un derrame de agua cianurada.

La fiebre del oro, traducida en megaproyectos de minería a cielo abierto, es hoy un negocio multimillonario para empresas y gobiernos, pero también una pesadilla para las poblaciones vecinas y los defensores del medio ambiente.

La mina de oro Veladero, de la empresa canadiense Barrick Gold, está ubicada a 4.000 metros de altura sobre la cordillera de los Andes en la provincia de San Juan, cerca de la frontera con Chile.

En septiembre de 2015 produjo un derrame de más de un millón de litros de agua cianurada que contaminaron tres ríos de la región. La provincia le aplicó una multa multimillonaria y ocho ejecutivos y empleados fueron procesados por la Justicia.

Casi un año después, un gigantesco bloque de hielo de una tonelada y media cayó sobre una cañería de la mina y derramó 45 metros cúbicos de roca con solución cianurada, según informó Barrick, sin producir contaminación ambiental a ríos ni trabajadores ni habitantes. ¿El hielo provenía de una formación glaciaria? Los habitantes de Jáchal y los activistas de Greenpeace denuncian que Barrick instaló la mina en una zona periglacial, en violación a la ley de protección de glaciares en Argentina.

"Nosotros sostenemos, producto de nuestros propios estudios y los de la provincia de San Juan, que no estamos en una zona de glaciares. Nuestra tarea no afecta ningún glaciar", asegura el director ejecutivo de Barrick en Argentina, Juan Bautista Ordoñez. La mina está entre 3.800 y 4.000 metros de altura y cae mucha nieve en invierno, explica.

"La empresa Barrick, por definición, defiende y protege el medio ambiente", sostiene el ejecutivo de la compañía que debió frenar su proyecto Pascua Lama en Chile por cuestiones ambientales.

El valle de lixiviación de la mina, donde se procesa la roca con una solución cianurada para separar la piedra de los metales preciosos, está ubicada sobre el nacimiento del río Potrerillos.

Alcucero afirma que existen algunos informes acerca de que la membrana geotérmica sobre la que se instaló el valle de lixiviación tendría algunas perforaciones.

En una localidad cercana a Jáchal en los análisis de julio del agua obtenida de las napas "aparece mercurio", expresa preocupada a dpa. "¿Será que ya están las napas contaminadas?", cuestiona. "El día a día es difícil", lamenta.

La mujer integra la asamblea "Jáchal no se toca", que defiende el medio ambiente y presentó un recurso ante la Justicia federal para reclamar el cierre definitivo de la mina Veladero. Ya tuvo sus primeros efectos, con los allanamientos ordenados a ministerios nacionales y provinciales para obtener información sobre la contaminación provocada por la mina de oro.

Gonzalo Strano, a cargo de la campaña de glaciares de la organización ambientalista Greenpeace, advierte a dpa que "el problema principal de Argentina es la falta absoluta de controles provinciales y nacionales".

El activista señala que Veladero consume nueve millones de litros de agua por día para obtener el oro y que sus desagües llegan a cinco ríos de la provincia de San Juan.

"El cianuro luego de un tiempo se evapora, pero mientras tanto genera el mismo proceso que en el valle de lixiviación: activa todos los metales que se encuentran en las rocas de los ríos. Así se comprobó que en varios cursos no quedaron rastros de cianuro pero se triplicaron los niveles de aluminio, mercurio, cromo, boro, entre otros metales pesados", alerta Strano.

Muy a pesar de los ambientalistas, la minería es una actividad que florece en Argentina.

En febrero, dos meses después de asumir, el presidente Mauricio Macri eliminó los impuestos a las exportaciones mineras, que ya de por sí eran menores a los que abonan otros sectores, en una medida que generó fuertes críticas. El complejo agroindustrial, núcleo central de las exportaciones argentinas, continúa por ejemplo pagando abultados aranceles.

En el marco del reciente Foro de Negocios que impulsó el Gobierno se anunció una inversión de 1.000 millones de dólares de la minera canadiense Pan American Silver para el desarrollo de una megaexplotación en Proyecto Navidad, en la sureña provincia de Santa Cruz, donde se estima está una de las principales reservas de plata en el mundo.

El ministro de Ambiente, Sergio Bergman, se pronunció a favor de la minería "con controles". "El futuro tiene que estar tomado de las buenas prácticas. Argentina no está afuera del mundo, está en el mundo. Por lo tanto de los que hacen las cosas bien tenemos que aprender y permitirnos tener un debate sobre qué tipo de minería, con qué tecnología y en qué localidades las podemos desarrollar", planteaba meses atrás al diario "El Chubut". Hoy, está abocado a investigar qué ocurrió en el nuevo derrame en Veladero.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Aves únicas están en peligro por la pérdida de su hábitat



La pérdida del hábitat, la caza y las quemas de espacios de vida silvestre ponen en riesgo la diversidad de reptiles, mamíferos, peces, anfibios y aves que Cochabamba concentra como parte de su riqueza natural; por ejemplo, de las 1.420 aves que existen en el país, 1.000 están en el departamento.

En las áreas protegidas que se encuentran en Cochabamba, las aves están distribuidas: en el Parque Nacional Tunari (PNT) 218 especies; en el Parque Nacional Carrasco, 700 especies, y en el Parque Nacional Isiboro Sécure, 470.

El biólogo José Balderrama indicó que dos aves en el departamento están en situación crítica porque son las especies más amenazadas con su desaparición. Se trata de la pava de monte, conocida por su nombre científico como Pauxi unicornis, que sólo está registrada en Bolivia y vive al pie de monte del Parque Isiboro Sécure, Carrasco y Amboró, pero es afectada por la pérdida de su hábitat.

Otra, es la paraba frente roja (Ara rubrogenys), que es única en el mundo, se caracteriza por los colores vivos que tiene y también está afectada porque sus espacios de vida están amenazados, más aún con su creciente caza y la tala.

En Cochabamba, los espacios más importantes son el bosque de los yungas, de los valles secos interandinos y parte de los bosques de kewiña donde se hallan los centros de endemismo de los animales.

Otra especie de ave que forma parte de las que está en peligro de extinción es la monterita cochabambina porque anida en la montaña, en Cochabamba en el PNT. “Cualquier disminución en su población hará que entre a extinguirse”, aseveró Balderrama.

En el Libro Rojo de la Fauna Silvestre de Vertebrados de Bolivia, elaborado el 2009 por el Ministerio de Medio Ambiente y Agua, el Viceministerio de Biodiversidad y Cambio climático y la Dirección General de Biodiversidad y Áreas Protegidas también existen otras especies de aves que corren riesgo de perderse en el departamento, entre ellas las aves canastereras por su especialidad en crear canastas y el lomo amarillo.

En situación de vulnerabilidad están la águila arpía, águila poma, el cóndor de los Andes, el siringuero andino, la pava maraquera, el tijeral rufo, cotorra boliviana, gallareta gigante, búho Magascops, pájaro de las kewiñas, entre otras aves.

El biólogo manifestó que existen varias normas avanzadas que protegen a las aves y otras especies silvestres, pero que su aplicación es poca o casi nula, por lo que se atenta contra su hábitat por el crecimiento de los espacios agrícolas y depredación de bosques.


Bolivia, rica en diversidad

En Latinoamérica y en el mundo, Bolivia es uno de los países más ricos por la biodiversidad que presenta en sus ecosistemas diferenciados en relación a cada uno de sus zonas.

Según el Libro Rojo de la Fauna Silvestre de Vertebrados de Bolivia (2009), el país se encuentra entre “los 11 con mayor riqueza de especies de plantas, ocupa el cuarto lugar entre los países con mayor riqueza en mariposas, es uno de los 10 primeros con mayor diversidad de aves y mamíferos, uno de los 11 con mayor diversidad de peces de agua dulce y está entre los 13 con mayor riqueza de especies de anfibios y escarabajos tigre en el mundo”.

Es así que en Bolivia existen 254 especies de anfibios, 306 de reptiles, 1.415 de aves y 389 de mamíferos. A nivel nacional como departamental, la pérdida del hábitat es una de las principales causas para la desaparición de muchas especies. Se conoce que, hasta 2008, en los yungas y tierras bajas se transforman 400 mil hectáreas de bosque tropical en cultivos agrícolas o praderas para ganadería. Otra causa es la sobreexplotación de especies que llevan a la extinción de varias.



RESCATE Un halcón o “aguilillo” rescatado por la Policía de Medio Ambiente.
Pofoma

LAS AVES SILVESTRES SON LAS MÁS TRAFICADAS

El responsable de Manejo de Vida Silvestre de la Dirección de la Madre Tierra de la Gobernación de Cochabamba, Oliver Quinteros, explicó que entre las especies identificadas a nivel departamental como parte del tráfico de animales silvestres son principalmente aves.

En el caso de los reptiles, Quinteros dijo que los caimanes y las petitas de río bajo son las más vulnerables; en el caso de los mamíferos, los quirquinchos son otros animales silvestres que en esta gestión fueron rescatados de la venta ilegal para ser reinsertados en su hábitat.

La Gobernación sólo cuenta con tres centros en lo que los animales rescatados del tráfico pueden estar para observación y rehabilitación. Sin embargo, todas ellas están en proceso de contar con una autorización para que puedan funcionar legalmente.

En caso de que no encuentren un lugar donde llevar a las diferentes especies, son derivados a otros centros del país en relación a la clasificación a la cual pertenecen.


PARABA FRENTE ROJA La paraba frente roja amenazada por el mascotismo y la pérdida de hábitat en regiones como el cono sur de Cochabamba.
Daniel James

7 AVES AMENAZADAS

A continuación se presenta una lista de siete aves que están en peligro crítico a nivel nacional, dos de ellas son parte del ecosistema de Cochabamba y podrían conservarse con programas de protección y aplicación de la norma que prohíben el tráfico.



PELIGRO CRÍTICO

1. Paraba frente roja o Q’aqa loro (Ara rubrogenys) amenazada por el mascotismo, pérdida de hábitat, tala, agricultura y ganadería.

2. Mamaco (Grax globulosa) amenazada por la pérdida de hábitat, tala y caza.

3. Pilistro o pava copete de piedra (Pauxi unicornis) amenazada por la pérdida de hábitat, tala y caza.

4. Paraba barba azul (Ara glaucogularis) amenazada por el mascotismo, pérdida de hábitat, agricultura y ganadería.

5. Remolinera Real (Cinclodes aricomae) amenazada por la pérdida de hábitat, tala, agricultura y ganadería.

6. Tororoí Enmascarado (Hylopezus auricularis) amenazada por la pérdida de hábitat, agricultura, ganadería y urbanización.

7. Palkachupa (Phibalura boliviana) amenazada por la pérdida de hábitat y quema.



ESPECIES ENDÉMICAS

El Libro Rojo de la Fauna Silvestre de Vertebrados de Bolivia realizado en 2009 revela que en el país existen actualmente 14 especies de aves endémicas. La mayoría se encuentra en los Bosques Secos Interandinos (seis especies) seguida por Los Yungas, donde existen cinco.

El departamento alberga la mayor cantidad de especies endémicas, siendo que el número alcanza a nueve, seguida de Santa Cruz y La Paz, con ocho especies de aves que pueden desaparecer.

En relación a la cantidad de especies en extinción en las áreas protegidas están en: el Parque Nacional Amboró seis especies endémicas de Bolivia, seguida de los parques nacionales de Carrasco y Madidi que presentan cuatro.

“Las familias con mayor número de especies en Bolivia son los atrapamoscas (Tyrannidae, 202 especies), las tangaras (Thraupidae, 101 especies), los horneros (Furnariidae, 99 especies), los hormigueros (Thamnophilidae, 77 especies), los picaflores (Trochilidae, 76 especies) y los pimpines (Emberizidae, 73 especies)”, detalla el Libro.





LAS AVES SILVESTRES SON LAS MÁS TRAFICADAS

El responsable de Manejo de Vida Silvestre de la Dirección de la Madre Tierra de la Gobernación de Cochabamba, Oliver Quinteros, explicó que entre las especies identificadas a nivel departamental como parte del tráfico de animales silvestres son principalmente aves.

En el caso de los reptiles, Quinteros dijo que los caimanes y las petitas de río bajo son las más vulnerables; en el caso de los mamíferos, los quirquinchos son otros animales silvestres que en esta gestión fueron rescatados de la venta ilegal para ser reinsertados en su hábitat.

La Gobernación sólo cuenta con tres centros en lo que los animales rescatados del tráfico pueden estar para observación y rehabilitación. Sin embargo, todas ellas están en proceso de contar con una autorización para que puedan funcionar legalmente.

En caso de que no encuentren un lugar donde llevar a las diferentes especies, son derivados a otros centros del país en relación a la clasificación a la cual pertenecen.



PARABA FRENTE ROJA

La paraba frente roja amenazada por el mascotismo y la pérdida de hábitat en regiones como el cono sur de Cochabamba.



RESCATE

Un halcón o “aguilillo” rescatado por la Policía de Medio Ambiente.


Oponerse a El Bala ¿es oponerse al desarrollo de Bolivia?


En la actualidad, es común escuchar de los adherentes a la construcción del proyecto hidroeléctrico El Bala-Chepete, en los parques Madidi y Pilón Lajas, que quienes no están de acuerdo con la puesta en marcha de este proyecto se oponen al desarrollo de Bolivia.

Hace algunos días, el ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, sostuvo que "hay personas que viven en la ciudad llena de confort, donde tienen la posibilidad de acceder a escuelas para sus hijos, postas médicas, vías de comunicación, esas son las que se oponen”. Pero, ¿será cierto? ¿El desarrollo de Bolivia pasa necesariamente por la construcción de la central El Bala-Chepete?

¿Existe una necesidad real?

En primer lugar, ¿necesitan los bolivianos la energía que generaría la central El Bala-Chepete? Este proyecto tiene el potencial de generar tres veces toda la demanda de energía actual del país, por lo tanto no es necesaria hoy. ¿Podría ser necesaria en el futuro cercano? No, a menos que la economía boliviana triplique su tamaño en el corto plazo, lo que no parece real. Así, parece que la construcción de esta central no es necesaria para los bolivianos.

No se trata de eso, afirmarán los adherentes al proyecto; más bien se trata de apuntar a los mercados internacionales, por medio de la reconversión de la matriz de energía boliviana desde el gas a la hidroelectricidad, lo que aumentaría la disponibilidad de gas para exportación, y la exportación misma de hidroelectricidad. Esto último naturalmente supone que existe una demanda de otros países de la región, particularmente de aquellos ubicados en el mismo vecindario.

El demandante más probable sería Brasil, sin embargo ese país tiene centrales para abastecer a sus habitantes y si no las tuviera en el futuro, probablemente buscaría alternativas en el mercado interno, tomando en cuenta el carácter proteccionista de su política comercial en el pasado. Así, tanto la demanda futura por la energía generada por el proyecto hidroeléctrico en cuestión como los beneficios económicos que se podrían obtener parecen muy inciertos. Parece que la idea de convertir a Bolivia en el "corazón energético de Sudamérica” es una quimera que, a propósito, ya se escuchaba en los años 50.

El costo medioambiental

En segundo lugar, la construcción de El Bala-Chepete traerá costos importantes para el ecosistema de los parques Madidi y Pilón Lajas, lo que a nuestro juicio es la razón principal para oponerse a este proyecto. El Madidi es uno de los lugares con mayor biodiversidad del planeta, pues albergar cerca del 11% de las aves del mundo, de acuerdo con cifras del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP) y la Wildlife Conservation Society.

Aunque el impacto de este proyecto resulta difícil de estimar con precisión, pocas dudas caben de que provocará un desequilibrio en el ecosistema, afectando por lo menos a las aves y los peces.

Los adherentes rebatirán que las vidas de las aves y los peces no son tan importantes como los beneficios económicos que este proyecto podría traer a todos los bolivianos. Esto es un error porque los beneficios para los bolivianos son muy inciertos, de acuerdo con lo discutido antes, y porque la flora y fauna de los parques atraen a visitantes de todo el mundo, generando beneficios concretos y sustentables alas comunidades indígenas que habitan los parques. Este tipo de afirmaciones más bien revelan una noción equivocada de progreso, una que ignora el valor de los ecosistemas de los parques y las formas de vida de las comunidades indígenas que los habitan.

Inversiones urgentes

En tercer lugar, si al actual gobierno le preocupa tanto el desarrollo, entonces ¿por qué no destina los recursos gastados (y que quizá seguirá gastando) en este proyecto a las "escuelas para sus hijos, postas médicas, vías de comunicación” que mencionaba el ministro? No cabe duda que invertir recursos en educación y salud beneficia a todos los bolivianos y, lo que es mejor, tiene el potencial de impulsar el crecimiento de la productividad y el desarrollo en el largo plazo.

Otro tanto ocurre con la infraestructura vial. Bolivia cuenta con poco menos del 10% de sus caminos pavimentados y ocupa el lugar 121 entre 160 países en el Índice de Desempeño Logístico elaborado por el Banco Mundial en 2014. Comparado con los países de la región, que promedian 22% en este indicador, Bolivia sufre un atraso evidente. Caminos en mejores condiciones facilitan la conexión entre distintas áreas del país y reducen los costos en tiempo y dinero, tanto en el traslado interno de productos como en las importaciones y exportaciones. Así, la inversión de un boliviano adicional en cualquiera de estas tres áreas podría generar más beneficios para Bolivia que el proyecto hidroeléctrico El Bala-Chepete.

Con todo, pareciera ser que el gobierno actual, al privilegiar la puesta en marcha de proyectos de beneficios dudosos para los bolivianos, en el nombre del desarrollo, desconoce el valor de la flora y fauna de sus parques nacionales y de las comunidades indígenas que los habitan, las verdaderas fuentes de la riqueza de una nación. Evidentemente, se trata de una falsa noción de desarrollo. Así, oponerse a El Bala no es oponerse al desarrollo de Bolivia.

Aves perderán su comedor por obras de la línea Blanca


Ya son más de 55 años que pájaros como los chiguancos, chaiñitas, picaflores, yacas yacas, azulejos, gorriones y tordos, entre otros, pasan por la casa de Mariana Machicao, de 59 años. Mi Teleférico entregó una resolución para expropiarle una parte de su propiedad en Miraflores para construir una torre de la línea Blanca.

Todos los días sale al jardín, donde hay unos palos de madera y unos pequeños muros de plantas donde los pájaros se posan para comer los plátanos, naranjas y las semillas. El técnico en manejo de la vida silvestre, Carlos Capriles, pudo registrar al menos 25 especies de aves que van a la casa de Mariana.

"En 30 años de experiencia en ese trabajo no he visto en ningún sitio en la ciudad donde tantas aves vayan a alimentarse, es una cosa muy curiosa”, sostuvo. Esa casa era el "manjar” de diferentes empresas y arquitectos que ofrecieron a la familia jugosas cantidades de dinero para que en ese predio se construya un bloque de edificios, pues son 1.500 metros cuadrados, de los cuales el 80% es jardín.

Sin embargo, la familia rechazó todas las propuestas por el amor que le tiene a su casa construida por los padres y por el cariño a los pájaros que llegan a diario a alimentarse. No sólo la familia se encariñó con las aves, sino también las caseras del mercado Miraflores, quienes regalan fruta para alimentarlas.

Además, las hijas e hijos de los vecinos van al hogar a dar de comer a los pájaros y no faltan los estudiantes de aves que acuden para observar a las diferentes especies. En julio, Mi Teleférico aviso a Mariana que le expropiará una parte de su casa para construir una torre de la línea que conectará la estación de la plaza Triangular con el recorrido que va hasta la estación Del Libertador en la Curva de Holguín. Según Mariana, eligieron el lugar donde exactamente se alimentan los pájaros.

ANF trató de contactarse con la empresa estatal Mi Teleférico para conocer el caso durante una semana, pero nadie dio declaraciones al respecto.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Las montañas más altas del planeta

En el planeta tenemos bellezas naturales que nos dejan pasmados por su majestuosidad o colorido. Una de ellas son los accidentes geográficos o formaciones rocosas, entre las que podemos citar a colinas, cerros, montañas, acantilados, cordilleras, cuencas o cayos entre otros más conocidos como montañas o cerros. En esta edición abordaremos una de las características más importantes de estas formaciones rocosas, su colosal tamaño, hoy conoceremos a las montañas más altas del mundo, de acuerdo a información extractada de revistas y sitios web especializadas en el tema.

PUESTO 1 (EVEREST)

Sin duda alguna el puesto número uno de nuestro ranking es propiedad del Everest, pues ostenta exactamente 8.848 metros. Está situada en la cordillera del Himalaya, entre la frontera de China y Nepal. El nombre tibetano para el monte Everest es Chomolungma o Qomolangma, que significa "Madre del universo", en Nepal es denominada Sagarmâthâ "La frente del cielo". El Everest es la meta de todo alpinista, sobre todo por su tamaño y las dificultades climáticas que se presentan al escalarla.

PUESTO 2 (K2)

Ya en el sitio número 2 de nuestro conteo de altura, se ubica la montaña K2 que forma parte de la cordillera de Karakórum, que pertenece a una sección del Himalaya, pero esta vez localizada en la frontera entre Pakistán. Tiene una altura de 8.611 metros y se la nominó de forma simplificada, K2, pues en realidad lleva nombres como Chogori, Qogir, Ketu Kechu, y Monte Godwin-Austen.

PUESTO 3 (KANCHENJUNGA)

Al margen de ser la tercera montaña más alta del planeta, según nuestra lista, con sus 8.586 metros de altura es considerada como una montaña sagrada por la cultura Kirant. Está situada entre Taplejung y kanchenjunga. Es también la primera más alta de India y la segunda más alta del Nepal. Kanchenjunga se traduce como "Los cinco tesoros de las nieves", ya que la montaña tiene cinco picos, cuatro de ellos por encima de los 8.450 metros. Los tesoros representan los cinco repositorios de Dios, que son oro, plata, gemas, cereal y libros sagrados.