En el Valle Alto se abrió la tierra y por debajo corre agua. En el Valle Bajo hasta un templo corre riesgo de caer y las inundaciones suman en ambas zonas de Cochabamba.
VILLA RIVERO Ayer en la madrugada se abrió la tierra en la zona de Wantuyu, en Villa Rivero, a 60 kilómetros de Cochabamba. El fenómeno causó temor en los vecinos de las ocho viviendas cercanas. Son grietas, a lo largo de un kilómetro, que incluso provocaron una zanja en el camino, rajaduras en algunas paredes y especie de cráteres en medio de los sembradíos de maíz y cebada.
Al interior se escucha y se observa correr el agua y acumularse en los huecos más grandes.
“Tienen casi ocho metros de profundidad. El fenómeno se dio ya hace dos años, pero eran pequeñas rajaduras, esta vez son grietas”, manifestó el asambleísta por Punata, Milton Zerna, durante la inspección realizada junto a técnicos de la Gobernación y autoridades de Villa Rivero.
Con la hipótesis de que la zona es geológicamente inestable, aguardan confirmaciones de los técnicos sobre las causas del hecho para precautelar la integridad de los pobladores.
En una zona cercana, en Aramasi, el desborde del río Paracaya afectó a 80 familias, de las cuales ocho perdieron sus casas. Ayer abrieron drenajes y zanjas en un camino para extraer el agua. Esta riada afectó antes a San Benito y Punata.
TEMPLO Evacuaron al menos 10 imágenes de santos del templo de más de cien años que corre el riesgo de caer en la zona de Illataco, al norte de Quillacollo. Las tormentas debilitaron la estructura de la torre lateral del templo causando derrumbes. Los adobes se remojaron y continúan deshaciéndose y cayendo como arena en la acera.
Flora Rocha, una vecina, mostró las imágenes de los santos, resguardadas en oficinas de la Organización Territorial de Base de Illataco Central.
“Hemos sacado todo porque tenemos miedo que se caiga la torre”, dijo recordando que anteriormente el techo del templo también sufrió derrumbes.
La zona de Illataco quedó anegada por los desbordes del río Paucarpata. Algunas paredes de adobe cayeron y el agua sobrepasó el metro de altura.
VINTO En Vinto evacuaron a 31 familias al Centro de Sordos. Además de esos ambientes, ocupan 10 carpas en los jardines. No saben cuándo volverán a sus casas.
Apuntes.
Villa Rivero
Una tela roja en la punta de una rama plantada en el camino advierte sobre la zanja sobre el camino que llega a Wantuyu, en Villa Rivero. De ahí las grietas y los huecos se extienden al lado este y al oeste, entre casas y sembradíos.
Aramasi
Ocho casas se cayeron cuando desbordó el río Paracaya. Ayer en la tarde algunas familias buscaban, lejos de sus casas, en el agua,objetos como bañadores, ollas y herramientas que la riada se llevó en la madrugada.
Vinto
Las familias albergadas en el Centro de Sordos, en el lado sur de Vinto, ayer ni siquiera habían desayunado. Algunos compartían alimentos que les llevaron sus familiares. La mayoría tenía sólo algo de ropa. Sus casas están inundadas y sus pertenencias en medio del agua en los barrios de Cercado, Litoral y el norte de Vinto.
Riesgos
Los riesgos, tanto en el Valle Alto como en el Bajo, son latentes. En el Valle Alto las precipitaciones pluviales no cesan.
En el Valle Bajo, principalmene en los municipios de Quillacollo y Vinto temen más desbordes de los ríos Rocha, Ch’ulla, Tacata, Tuyturi y otros que amenazan permanentemente con riadas.
Informacion de medio ambiente y propuestas verdes en Bolivia. Contacto: blogsnoticias@gmail.com
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sábado, 12 de marzo de 2011
jueves, 4 de febrero de 2010
Cerro Retamani se viene abajo y sepulta viviendas

En menos de un año, La Paz soporta el cuatro deslizamiento de tierras, esta vez el cerro Retamani comenzó a deslizarse antes de la medianoche y esta madrugada había afectado a medio centenar de viviendas, dejando al menos tres de ellas sepultadas en el sector de la Av. Regimiento Castrillo, en la ladera Este.
El área del deslizamiento se registra en la zona de San Antonio Bajo, entre los frontones y el río de Retamani I, próxima a la Av. Zavaleta. En este lugar el 17 de febrero del 2009 medio centenar de viviendas se desplomaron.
Este diario estuvo en el lugar y allí constató que la gente alertó del siniestro a Emergencias de la Alcaldía de La Paz a las 22.00 de ayer, con la caída de un poste de alumbrado público, poco después en toda el área se cortó la electricidad, pues el cerro Retamani se deslizaba hacia abajo y a su paso rompió cables de alta tensión, tapó con tierra tres viviendas y las calles del sector.
El primer inmueble en quedar cubierto por la tierra fue la fábrica de telas en la parte superior, donde empezó el deslizamiento.
Antes de la medianoche llegaron al lugar cuadrillas de obreros y maquinaria municipales, además de efectivos de la Unidad de Bomberos para evacuar a familias íntegras de sus viviendas que presentaban rajaduras.
En la parte superior, en la calle Luis Palacios o conocida como la de las mil gradas, 20 viviendas fueron desocupadas, en la parte inferior otras 20 presentaban rajaduras y en aledaños al siniestro, otras 10, por ello el personal de Bomberos y otros grupos de salvataje convencieron a sus habitantes a abandonar sus casas.
El general Rafael Uría, director de Defensa Civil, llegó antes de las 3.00 con 100 soldados al lugar para coadyuvar en el rescate de las pertenencias de los afectados.
Poco después instalaron dos carpas en las canchas de la Av. Zavaleta para que las familias puedan pasar parte de la noche.
Mucho antes, tres ancianos fueron trasladados hasta una clínica de la parada “J” para recibir atención médica de urgencia.
El gerente de la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (EPSAS), Víctor Hugo Rico, informó que el deslizamiento al parecer no es por problemas de filtración de alcantarillado, sino por efecto de las últimas lluvias caídas en la ciudad.
El rescate de los enseres, muebles, ropa, televisores y otros fue penoso en medio de la oscuridad, pese a que la Alcaldía colocó alumbrado móvil. Soldados y policías ayudaban a las familias a trasladar sus pertenencias.
Otras familias próximas al área del siniestro comenzaron a preocuparse y realizaron una vigilia. La Policía instaló un cordón de seguridad para evitar robos o accidentes.
Cuarto deslizamiento en menos de un año
Con el deslizamiento que se produjo anoche en San Antonio Bajo, entre los frontones municipales y el río Retamani I, ya suman cuatro deslaves ocurridos en la ladera Este de La Paz, en menos de un año.
El 17 de febrero del 2009, un macrodeslizamiento entre los ríos Retamani I y II dejó a decenas de familias sin viviendas, ya que el movimiento geodinámico provocó la caída de casas hacia la avenida René Zavaleta.
Los damnificados fueron concentrados inicialmente en dos campamentos y luego el Gobierno y la Alcaldía paceña encararon la construcción de bloques de viviendas en la zona de San Isidro. Las obras de construcción tienen un 70% de avance.
El 9 de octubre del año pasado, Villa Salomé y otras zonas aledañas como Valle de las Flores también sufrieron un deslizamiento de grandes proporciones, con la caída de viviendas y la evacuación de damnificados a un campamento a la espera de un plan de vivienda.
Ya ingresado el 2010, el 12 de enero, se produjo otro macrodeslizamiento en el barrio Huanu Huanuni de la zona Sur de La Paz. El evento adverso dejó 61 viviendas desplomadas y 118 familias afectadas.
De las 12 zonas en peligro, señaladas en el mapa de riesgos de la Alcaldía, 11 se encuentran en la zona Este de La Paz.
LOS DETALLES
Causa • El deslizamiento de tierra en la Av. del Regimiento Castrillo, al este de la ciudad de La Paz, comenzó a las 22:00. El cerro Retamani al deslizarse destruyó postes de luz y casas que se encontraban a su paso.
Afectados • Hasta el cierre de esta edición se reportó a un centenar de personas afectadas, quienes tuvieron que rescatar sus pertenencias.
Rajaduras • Medio centenar de viviendas presentaban rajaduras y una de ellas fue sepultada por el cerro Retamani. Habían 20 casas afectadas en la parte superior y otras 20 en la inferior, además de 10 aledañas.
viernes, 29 de enero de 2010
La tierra despierta en Huanu Huanuni y deja en el abandono a 118 familias
La ropa con la que dormían es lo único que lograron rescatar algunas víctimas del alud que se tragó al menos 72 viviendas de la zona Huanu Huanuni, al sur de la ciudad de La Paz, la madrugada del jueves. Así, incluso con sólo pijama, un mínimo de 404 personas alcanzaron a huir del cerro que sepultó sus domicilios.La superficie cedió ante la humedad de ríos subterráneos y constantes lluvias desde hace al menos tres semanas, aunque Huanu Huanuni era una antigua zona de deslizamiento. Alrededor de 118 familias que ahí habitaban, cerca del barrio Bella Vista, tuvieron que encarar el frío de las 04.45, cuando el cerro empezó a tragar lo que hallaba a su paso.
Más bien no fue un deslizamiento violento, cuentan algunos damnificados, ya que les dio tiempo de echar mano de hijos, o padres, o documentos y salir a la calle a ver cómo, literalmente, quedaban a la intemperie. Ayer en la mañana, algunos de los vecinos comenzaban a ser interrogados por periodistas, munícipes, funcionarios de ministerios o representantes de organizaciones no gubernamentales (ONG), para que contaran, una y otra vez, cómo la tierra despertó y los dejó sin nada.
El fenómeno se debió a la falta de drenaje y saturación del suelo
La sobresaturación del terreno, falta de drenaje, elevada cantidad de edificaciones y las lluvias fueron los factores que provocaron el deslizamiento en 1,8 hectáreas en el barrio de Huanu Huanuni, según el informe del alcalde de La Paz, Juan del Granado.
El saldo inicial del desastre es de 72 viviendas colapsadas y 118 de familias damnificadas.
“Se trata de un desastre natural, de un deslizamiento de proporciones, pero no es un movimiento sísmico”, aclaró el burgomaestre al inicio de su reporte, ayer por la tarde.
El evento, denominado movimiento geodinámico y geomorfológico, sucedió a las 5.00 de ayer. La causa se debe principalmente a la sobresaturación del suelo, por las precipitaciones pluviales, que generó el deslizamiento, explicó Del Granado.
A esa situación se sumó la gran cantidad de edificaciones en el lugar que también ocasionaron una saturación del suelo.
“El peso de las edificaciones fue saturando el talud hasta ocasionar el deslizamiento. La zona, primero se hundió y se deslizó después”, manifestó la autoridad.
Informó que se trata de 1,8 hectáreas deslizadas y 0,2 hectáreas denominadas de seguridad, en un área de 210 metros de largo, 115 metros de ancho y 15 metros de altura.
“Fue un deslizamiento de 15 metros que se desplazó hacia abajo y colapsó las viviendas”.
El Alcalde fue enfático al indicar que no hubo forma de prevenir el fenómeno, debido a que no se tienen antecedentes de movimientos de tierra en la zona en los últimos meses ni desde hace dos décadas. “Fue un evento súbito”, manifestó.
Al ser consultado si el barrio afectado estaba definido como de alto riesgo, Del Granado afirmó que Huanu Huanuni no se encontraba contemplada como zona de alto riesgo en el mapa de riesgos del municipio.
Tampoco se refirió a la evaluación de la legalidad de las construcciones. “Estamos, primero, en la fase de la solidaridad, luego se analizará ese tema”, dijo.
Sobre los trabajos de estabilización, explicó que en las próximas horas se realizará una primera fase con la demolición controlada “de los inmuebles que no han colapsado del todo, pero tienen grave riesgo de colapsar. Vamos a dar prioridad, en el curso de las próximas 72 horas, al rescate de enseres y una vez producido eso empezamos la reestructuración integral”, dijo.
El trabajo supone la conformación de una cuña de tierra pasiva en la parte baja que permitirá controlar el deslizamiento. Posteriormente, según Del Granado, se procederá a la conformación de “banquinas, el peinado del talud y la reconformación del mismo, al haber sido desconfigurado por el movimiento de suelos.
El saldo inicial del desastre es de 72 viviendas colapsadas y 118 de familias damnificadas.
“Se trata de un desastre natural, de un deslizamiento de proporciones, pero no es un movimiento sísmico”, aclaró el burgomaestre al inicio de su reporte, ayer por la tarde.
El evento, denominado movimiento geodinámico y geomorfológico, sucedió a las 5.00 de ayer. La causa se debe principalmente a la sobresaturación del suelo, por las precipitaciones pluviales, que generó el deslizamiento, explicó Del Granado.
A esa situación se sumó la gran cantidad de edificaciones en el lugar que también ocasionaron una saturación del suelo.
“El peso de las edificaciones fue saturando el talud hasta ocasionar el deslizamiento. La zona, primero se hundió y se deslizó después”, manifestó la autoridad.
Informó que se trata de 1,8 hectáreas deslizadas y 0,2 hectáreas denominadas de seguridad, en un área de 210 metros de largo, 115 metros de ancho y 15 metros de altura.
“Fue un deslizamiento de 15 metros que se desplazó hacia abajo y colapsó las viviendas”.
El Alcalde fue enfático al indicar que no hubo forma de prevenir el fenómeno, debido a que no se tienen antecedentes de movimientos de tierra en la zona en los últimos meses ni desde hace dos décadas. “Fue un evento súbito”, manifestó.
Al ser consultado si el barrio afectado estaba definido como de alto riesgo, Del Granado afirmó que Huanu Huanuni no se encontraba contemplada como zona de alto riesgo en el mapa de riesgos del municipio.
Tampoco se refirió a la evaluación de la legalidad de las construcciones. “Estamos, primero, en la fase de la solidaridad, luego se analizará ese tema”, dijo.
Sobre los trabajos de estabilización, explicó que en las próximas horas se realizará una primera fase con la demolición controlada “de los inmuebles que no han colapsado del todo, pero tienen grave riesgo de colapsar. Vamos a dar prioridad, en el curso de las próximas 72 horas, al rescate de enseres y una vez producido eso empezamos la reestructuración integral”, dijo.
El trabajo supone la conformación de una cuña de tierra pasiva en la parte baja que permitirá controlar el deslizamiento. Posteriormente, según Del Granado, se procederá a la conformación de “banquinas, el peinado del talud y la reconformación del mismo, al haber sido desconfigurado por el movimiento de suelos.
Para ello se utilizará maquinaria de la comuna y la Prefectura.
118 familias lo pierden todo

El crujido de las calaminas y el ladrido de los perros alertaron del deslizamiento en Huanu Huanuni en la zona Sur de La Paz. A las 5.00 de la mañana, la tierra comenzó a ceder y 72 viviendas que estaban construidas en un terreno de alta pendiente se vinieron abajo.
“Todo comenzó como si estuvieran reventando cohetillos (petardos) y sonaban cada vez más fuertes”, relató Rosario Vargas, una de las vecinas que vio, desde la parte baja, cómo las casas comenzaron a ceder.
Johnatan Cruz, un joven de 17 años, contó que a las 5.00 de la madrugada sintió un temblor. “Mis perros se pusieron en alerta y todos (los animales) comenzaron a ladrar. No me daba cuenta de lo que sucedía. Me volví a echar en la cama cuando sentí un temblor aún más fuerte”. Salió como estaba vestido y ya no pudo regresar más a su vivienda.
Cerca de las 5.00, las casas que se encontraban en la parte alta comenzaron a deslizarse. El ruido y los gritos despertaron a todos los vecinos. Aproximadamente 400 personas de 118 familias fueron las afectadas.
“Mi hijo salió y apenas jaló a su esposa por la ventana, porque la casa del lado se estaba deslizando. Han podido salir pero nos quedamos así paraditos (mostrando su ropa)”, dijo entre lágrimas Delfina Arteaga Cruz, una mujer de la tercera edad.
Los primeros en llegar fueron los efectivos de la Policía. A las 6.30 comenzaron a cercar el área para evitar que los vecinos retornen a sus viviendas, que aún estaban en riesgo de desplomarse.
El secretario ejecutivo de la Alcaldía de La Paz, Javier Zárate, informó que de forma gradual llegaron 150 obreros del Retén de Emergencias, 120 miembros de la Policía Militar, 150 efectivos de la Policía, Bomberos y otras unidades de salvataje.
Luego llegaron las autoridades. Primero, el ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, y el alcalde de La Paz, Juan del Granado; el presidente del Concejo Municipal, Luis Revilla. Luego, la ministra de Culturas, Zulma Yugar; el viceministro de Defensa Civil, Hernán Tuco, y el ministro de Defensa, Rubén Saavedra.
El cerco se hizo más rígido. Policías, militares y guardias municipales impedían que los vecinos se acerquen a la zona del desastre y, a la vez, sacar sus pertenencias.
Pero la desesperación de las familias fue más grande y se aventuraron a cruzar el control por la parte alta. Sólo se podía acceder por un camino sinuoso y estrecho, en cuyo suelo aún se notaban grietas de 15 a 20 centímetros. La pendiente no fue un obstáculo. Las paredes, las ventanas y las puertas destruidas sí lo eran. Todo por recuperar las camas, televisores, radios y otros objetos de valor.
Pasado el mediodía y en medio de la lluvia, tres familias aún buscaban algo de valor entre los escombros, ignorando las llamadas de alerta o peligro de los bomberos.
“Mi hijo salió y apenas jaló a su esposa por la ventana, porque la casa del lado se estaba deslizando. Salimos pero nos quedamos paraditos”.
DELFINA ARTEAGA CRUZ. Vecina afectada
Historias
“Pude salir antes de que todo se me venga encima”
Sin nombre. Una mujer mayor de edad afectada por el evento geodinámico
La casa de la mujer, que prefirió no dar su nombre, se encontraba a medio construir. Vivía en el primer nivel y los gritos de sus vecinos la despertaron a las 5.00 de la mañana.
“A esa hora de la madrugada salí con lo que tenía puesto y, al ver a mi alrededor, me convencí de que algo pasó. Lo primero que pensé fue que se cayó la casa de mi vecino. Él tenía unas pequeñas rajaduras en su vivienda.
Luego entré a mi vivienda y lo primero que atiné a hacer fue despertar a mi esposo que aún dormía. ¡Está pasando algo!, le grité para que se despertara. Me puse algo de ropa (con los brazos mostrando su vestimenta). Con eso me ve ahora y pude salir de mi casita, antes de que todo se me venga encima. Ahora pido que me ayuden, porque no tengo dónde ir. El único sitio que tenía era mi casita, por eso me compré el terreno hace años para venirme a vivir en mi casa propia.
No sé qué hacer porque, además, debo dinero al banco. Me presté un poco de platita para comprar mi terrenito. Ahora ¿dónde voy a ir?”
“Daba pena, vi cómo las casas se venían abajo”
JOSÉ LUIS. Joven de 23 años que vivía junto a sus padres en la zona afectada
Pese a las advertencias del equipo de Bomberos que pedía desalojar el área deslizada, José Luis se encontraba en medio del cerro buscando cosas de valor entre los escombros. Él contó lo que vio desde temprano.
“Comencé a escuchar gritos a eso de las 5.00 de la mañana. En ese momento pensé que los vecinos estaban linchando a algún ladrón. Pero después, al salir de mi casa, he visto cómo poco a poco se venía deslizando todo. Me quedé asombrado.
Lo primero que hice fue correr al cuarto de mi papá. Le dije que se estaban cayendo las casas. Después, todo fue un desastre, daba pena, porque vi cómo todas las casas se vinieron abajo.
Las casas a medio construir se cayeron. Los árboles se doblaron y se deslizaron. Después pude ver a varias personas llorar por sus casas, porque todo lo que tenían se había perdido en un momento. Ahora estoy intentando sacar algunas cosas del lugar, pero todo quedó aplastado”.
“Aparecieron rajaduras de 10 a 15 centímetros”
MARCELO FLORES. Vecino afectado quien perdió su casa en el deslizamiento
Marcelo Flores y su esposa Sandra Villarroel, ambos de 40 años, perdieron su único patrimonio a raíz del deslizamiento. La casa les costó 20.000 dólares y la habían construido hace 15 años.
La vivienda era de tres pisos, y además de alojar a la pareja y sus dos hijos, cobijaba a 16 familiares más. “Mi cuñada nos alertó; dijo ‘la casa se está desplomando’. En ropa interior hemos salido toda la familia, aparecieron rajaduras de 10 a 15 centímetros en el piso. Mi perrito y dos gatos se quedaron debajo de los escombros”, relató Flores.
Además de perder 3.000 dólares en electrodomésticos, sus ahorros de Bs 5.000, que iban a ser utilizados para arreglar sus gradas, todo quedó enterrado. “Desconozco cuál será nuestro rumbo. Mi esposa tiene dos meses de embarazo. Espero contar con la ayuda de las autoridades”.
Testimonios
“Todo se nos ha venido abajo”
Francisca Pillco (28)
Ama de casa
“Ya no tenemos nada, todo se nos ha venido abajo, mis cosas ahí estaban. Ha temblado primero a las 4.30, mi tele se movía, los vidrios y el piso han empezado a reventar, todos hemos gritado, he mirado el piso y grietas han empezado a salir. Mi esposo, Édgar, ha salido en calzoncillos por el auto. Apenas nos hemos ido con él, yo, mi hijita y mi hermano. Ya no tengo casa. 15.000 dólares nos ha costado”.
“La tierra se ha abierto a las 5.00”
María ferrufino (60)
Obrera de la Alcaldía
“Vivía con mi hija, mi yerno, mis nietos, mis nietas, toda la familia. La casa era de dos plantas, yo vivía abajo. A las 5.00 se ha abierto la tierra, los perros han empezado a ladrar y aullar, y de eso nos hemos levantado. De golpe todo ha sido, no ha avisado, les he hecho levantar a las wawas y sin zapatos, sin nada les he sacado. La gente de aquí me los ha puesto ropa a mis wawas y nos ha prestado ropa, porque estábamos temblando de frío”.
“Mi auto se ha caído al río”
Rolando Cruz (22)
Radiotaxista
“Estaba durmiendo y a lo así he empezado a escuchar bulla, salí y vi que todo caía, saqué a mi familia por la ventana. Ya en la mañana, mi auto estaba fuera del garaje, por el deslizamiento, estaba bien, pero un tronco le cayó encima y se ha caído al río. No tenía las llaves, porque se quedaron adentro. Era mi fuente de trabajo como radiotaxista, ayer lo había llevado a la empresa para empezar a trabajar”.
“Gracias a Dios, mi hijo se salvó”
Nieves Monroy (59)
Comerciante
“Mi hijo vivía en mi casa, gracias a Dios se salvó. Dice que se ha movido como un sismo. Cuando despertó ya había estado tapada la mitad de una de mis dos tiendas, él vivía en una tienda. Íbamos a ir a vivir en el lugar mi esposo y yo, pero ahora ¡cómo haremos! Íbamos a abrirnos una tienda, no sé dónde me voy a ir ahora. Las cosas de mi hijo se han quedado adentro, y recién me había hecho conectar luz. Tanto esfuerzo para nada”.
“Todo comenzó como si estuvieran reventando cohetillos (petardos) y sonaban cada vez más fuertes”, relató Rosario Vargas, una de las vecinas que vio, desde la parte baja, cómo las casas comenzaron a ceder.
Johnatan Cruz, un joven de 17 años, contó que a las 5.00 de la madrugada sintió un temblor. “Mis perros se pusieron en alerta y todos (los animales) comenzaron a ladrar. No me daba cuenta de lo que sucedía. Me volví a echar en la cama cuando sentí un temblor aún más fuerte”. Salió como estaba vestido y ya no pudo regresar más a su vivienda.
Cerca de las 5.00, las casas que se encontraban en la parte alta comenzaron a deslizarse. El ruido y los gritos despertaron a todos los vecinos. Aproximadamente 400 personas de 118 familias fueron las afectadas.
“Mi hijo salió y apenas jaló a su esposa por la ventana, porque la casa del lado se estaba deslizando. Han podido salir pero nos quedamos así paraditos (mostrando su ropa)”, dijo entre lágrimas Delfina Arteaga Cruz, una mujer de la tercera edad.
Los primeros en llegar fueron los efectivos de la Policía. A las 6.30 comenzaron a cercar el área para evitar que los vecinos retornen a sus viviendas, que aún estaban en riesgo de desplomarse.
El secretario ejecutivo de la Alcaldía de La Paz, Javier Zárate, informó que de forma gradual llegaron 150 obreros del Retén de Emergencias, 120 miembros de la Policía Militar, 150 efectivos de la Policía, Bomberos y otras unidades de salvataje.
Luego llegaron las autoridades. Primero, el ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, y el alcalde de La Paz, Juan del Granado; el presidente del Concejo Municipal, Luis Revilla. Luego, la ministra de Culturas, Zulma Yugar; el viceministro de Defensa Civil, Hernán Tuco, y el ministro de Defensa, Rubén Saavedra.
El cerco se hizo más rígido. Policías, militares y guardias municipales impedían que los vecinos se acerquen a la zona del desastre y, a la vez, sacar sus pertenencias.
Pero la desesperación de las familias fue más grande y se aventuraron a cruzar el control por la parte alta. Sólo se podía acceder por un camino sinuoso y estrecho, en cuyo suelo aún se notaban grietas de 15 a 20 centímetros. La pendiente no fue un obstáculo. Las paredes, las ventanas y las puertas destruidas sí lo eran. Todo por recuperar las camas, televisores, radios y otros objetos de valor.
Pasado el mediodía y en medio de la lluvia, tres familias aún buscaban algo de valor entre los escombros, ignorando las llamadas de alerta o peligro de los bomberos.
“Mi hijo salió y apenas jaló a su esposa por la ventana, porque la casa del lado se estaba deslizando. Salimos pero nos quedamos paraditos”.
DELFINA ARTEAGA CRUZ. Vecina afectada
Historias
“Pude salir antes de que todo se me venga encima”
Sin nombre. Una mujer mayor de edad afectada por el evento geodinámico
La casa de la mujer, que prefirió no dar su nombre, se encontraba a medio construir. Vivía en el primer nivel y los gritos de sus vecinos la despertaron a las 5.00 de la mañana.
“A esa hora de la madrugada salí con lo que tenía puesto y, al ver a mi alrededor, me convencí de que algo pasó. Lo primero que pensé fue que se cayó la casa de mi vecino. Él tenía unas pequeñas rajaduras en su vivienda.
Luego entré a mi vivienda y lo primero que atiné a hacer fue despertar a mi esposo que aún dormía. ¡Está pasando algo!, le grité para que se despertara. Me puse algo de ropa (con los brazos mostrando su vestimenta). Con eso me ve ahora y pude salir de mi casita, antes de que todo se me venga encima. Ahora pido que me ayuden, porque no tengo dónde ir. El único sitio que tenía era mi casita, por eso me compré el terreno hace años para venirme a vivir en mi casa propia.
No sé qué hacer porque, además, debo dinero al banco. Me presté un poco de platita para comprar mi terrenito. Ahora ¿dónde voy a ir?”
“Daba pena, vi cómo las casas se venían abajo”
JOSÉ LUIS. Joven de 23 años que vivía junto a sus padres en la zona afectada
Pese a las advertencias del equipo de Bomberos que pedía desalojar el área deslizada, José Luis se encontraba en medio del cerro buscando cosas de valor entre los escombros. Él contó lo que vio desde temprano.
“Comencé a escuchar gritos a eso de las 5.00 de la mañana. En ese momento pensé que los vecinos estaban linchando a algún ladrón. Pero después, al salir de mi casa, he visto cómo poco a poco se venía deslizando todo. Me quedé asombrado.
Lo primero que hice fue correr al cuarto de mi papá. Le dije que se estaban cayendo las casas. Después, todo fue un desastre, daba pena, porque vi cómo todas las casas se vinieron abajo.
Las casas a medio construir se cayeron. Los árboles se doblaron y se deslizaron. Después pude ver a varias personas llorar por sus casas, porque todo lo que tenían se había perdido en un momento. Ahora estoy intentando sacar algunas cosas del lugar, pero todo quedó aplastado”.
“Aparecieron rajaduras de 10 a 15 centímetros”
MARCELO FLORES. Vecino afectado quien perdió su casa en el deslizamiento
Marcelo Flores y su esposa Sandra Villarroel, ambos de 40 años, perdieron su único patrimonio a raíz del deslizamiento. La casa les costó 20.000 dólares y la habían construido hace 15 años.
La vivienda era de tres pisos, y además de alojar a la pareja y sus dos hijos, cobijaba a 16 familiares más. “Mi cuñada nos alertó; dijo ‘la casa se está desplomando’. En ropa interior hemos salido toda la familia, aparecieron rajaduras de 10 a 15 centímetros en el piso. Mi perrito y dos gatos se quedaron debajo de los escombros”, relató Flores.
Además de perder 3.000 dólares en electrodomésticos, sus ahorros de Bs 5.000, que iban a ser utilizados para arreglar sus gradas, todo quedó enterrado. “Desconozco cuál será nuestro rumbo. Mi esposa tiene dos meses de embarazo. Espero contar con la ayuda de las autoridades”.
Testimonios
“Todo se nos ha venido abajo”
Francisca Pillco (28)
Ama de casa
“Ya no tenemos nada, todo se nos ha venido abajo, mis cosas ahí estaban. Ha temblado primero a las 4.30, mi tele se movía, los vidrios y el piso han empezado a reventar, todos hemos gritado, he mirado el piso y grietas han empezado a salir. Mi esposo, Édgar, ha salido en calzoncillos por el auto. Apenas nos hemos ido con él, yo, mi hijita y mi hermano. Ya no tengo casa. 15.000 dólares nos ha costado”.
“La tierra se ha abierto a las 5.00”
María ferrufino (60)
Obrera de la Alcaldía
“Vivía con mi hija, mi yerno, mis nietos, mis nietas, toda la familia. La casa era de dos plantas, yo vivía abajo. A las 5.00 se ha abierto la tierra, los perros han empezado a ladrar y aullar, y de eso nos hemos levantado. De golpe todo ha sido, no ha avisado, les he hecho levantar a las wawas y sin zapatos, sin nada les he sacado. La gente de aquí me los ha puesto ropa a mis wawas y nos ha prestado ropa, porque estábamos temblando de frío”.
“Mi auto se ha caído al río”
Rolando Cruz (22)
Radiotaxista
“Estaba durmiendo y a lo así he empezado a escuchar bulla, salí y vi que todo caía, saqué a mi familia por la ventana. Ya en la mañana, mi auto estaba fuera del garaje, por el deslizamiento, estaba bien, pero un tronco le cayó encima y se ha caído al río. No tenía las llaves, porque se quedaron adentro. Era mi fuente de trabajo como radiotaxista, ayer lo había llevado a la empresa para empezar a trabajar”.
“Gracias a Dios, mi hijo se salvó”
Nieves Monroy (59)
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