miércoles, 16 de octubre de 2019

domingo, 13 de octubre de 2019

Chiquitanía: advierten confrontación, pobreza y sequía tras devastador incendio

La lluvia que cayó durante los tres primeros días de octubre en la Chiquitanía puso fin a los incendios forestales que devastaron esta región durante más de dos meses; sin embargo, autoridades y especialistas afirman que, como consecuencia del fuego, surgen problemas ambientales como la sequía que inviabilizará la producción agropecuaria y generará pobreza. Además, avizoran conflictos sociales por tenencia de tierra entre originarios y las comunidades asentadas.

Según datos de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), el fuego alcanzó una superficie de 3,9 millones de hectáreas en 15 municipios del departamento de Santa Cruz, con una mayor afectación a San Matías, San Ignacio, Charagua, Concepción, Puerto Suárez, San José de Chiquitos, San Rafael, Carmen Rivero Torrez y Roboré. Sin embargo, datos del Ministerio de Defensa dan cuenta de una afectación de 2,8 millones de hectáreas en 16 municipios.

El Gobierno nacional anunció el inicio de una estrategia posincendio que, en sus principales puntos, persigue la reforestación y la provisión de agua para consumo humano y animal en la Chiquitanía, sin embargo, no contempla una pausa administrativa a la otorgación de resoluciones de asentamientos humanos, algo que es cuestionado por investigadores y líderes cívicos.

La directora del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (Cipca) regional Santa Cruz, Sheyla Martínez, considera que existen múltiples efectos de los incendios en la Chiquitanía. Señala que el fuego coadyuvó en la emisión de gases de invernadero, eliminó biomasa que cumplía una función ambiental e hídrica en la región y, además, eliminó una parte de la biodiversidad allí existente.

Martínez afirma que los mencionados aspectos generarán sequía y cambiarán la estructura física y la composición química del suelo, puesto que éste, para ser apto para la agricultura, debe contar con materia orgánica, bacterias y microorganismos que fueron eliminados por el fuego. En consecuencia, señala que la producción agrícola y ganadera serán inviables con el paso del tiempo, y que esto aumentará la pobreza en la región.

“Están llevando a la viabilidad a la gente que trasladan, porque esa gente va a estar un tiempo y va a tener que emigrar porque va a vivir en la miseria, porque no van a haber condiciones”, dijo.

El presidente del Comité Cívico del Bloque Chiquitano, José Serrate, afirma que la ganadería se encuentra en riesgo, ya que la lluvia se mezcló con las cenizas del bosque y esto contamina los atajados y vertientes de agua. “Es un veneno para los animales y de aquí a poco se nos van a empezar a morir”, dijo.

El líder cívico coincide en que los incendios inciden en el aumento de la pobreza en la Chiquitanía. Mencionó que alrededor de mil familias perdieron sus cultivos de yuca, maíz o plátano de modo que carecen los alimentos. Además, dijo que los servicios de mano de obra prestados a los empresarios ganaderos se han minimizado, por lo que tampoco hay oportunidades de trabajo.

Confrontación
Una de las determinaciones del cabildo realizado el 4 de octubre en Santa Cruz es el desalojo de los asentamientos ilegales en la Chiquitanía. La respuesta de la dirigencia del sector campesino e interculturales fue inmediata: “Si quieren hacer desalojo a los comunarios que viven en la zona, van a tener que hacer miles de cajones, porque muertos nos van a sacar”, dijo el secretario ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb), Jacinto Herrera.

Al respecto, Serrate afirma que ése es un mensaje enviado por el Gobierno nacional, porque le interesa la confrontación entre poblaciones originarias de la Chiquitanía y asentamientos provenientes del interior del país.
Sin embargo, dijo que el mandato de desalojo a asentamientos ilegales emanado por el cabildo debe ser cumplido, puesto que el 80 por ciento de aproximadamente 1.300 comunicadas asentadas en esta región son ilegales.

Posincendio

El pasado jueves, el presidente Evo Morales presentó la estrategia posincendio denominada Plan Tajibo, con la cual se pretende reforestar el bosque y proteger la flora y fauna.

La estrategia se enfoca en garantizar agua para las personas y el ganado damnificado, reforestar el área dañada por el fuego, rescate y cuidado de animales afectados, reposición de 12 viviendas quemadas, creación de una escuela de bomberos forestales, posibilidad de reprogramación de créditos productivos y “las medidas necesarias” para la recuperación del medio ambiente y la protección del patrimonio ecológico en el marco de la pausa ecológica.

Sin embargo, la estrategia fue cuestionada por el alcalde del municipio de San José de Chiquitos y presidente de la Mancomunidad de Municipios Chiquitanos, Germaín Caballero, quien considera que la estrategia posincendio debió ser coordinada con los actores locales que cuentan con vasta experiencia en esta problemática. Agregó que dicha medida tiene un tinte electoralista.

Por su parte, el investigador del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (Cejis), Leonardo Tamburini, señala que la estrategia no incorpora una pausa a la dotación de tierras ni chaqueos, por lo que no será posible la recuperación del área afectada. “Parece que se impone la estrategia de implantación de bosques con palma africana y/o otras especies de alto valor comercial”, dijo.



Expertos dicen que no corresponde reforestar

Parte de la estrategia posincendio del Gobierno para recuperar la Chiquitanía es la reforestación del área afectada por el fuego; sin embargo, esta medida es cuestionada por dos instituciones académicas que consideran pertinente realizar una restauración en lugar de reforestación.

La directora del Cipca regional Santa Cruz, Sheyla Martínez, afirma que se debe realizar un trabajo de restauración, lo que amerita un análisis previo del ecosistema afectado que permita identificar las especies perdidas.
“Con una simple reforestación de especies, que tal vez no son de la zona, no estamos nosotros dando los pasos correctos”, dijo.

Por su parte, el vocero del Colegio de Biólogos de Santa Cruz, Huascar Bustillos, afirma que no se puede reforestar una zona que tiene especies endémicas, es decir, plantas que viven únicamente allí. Explicó que este trabajo necesitaría de una metodología de rehabilitación, que implica realizar colecta de semillas y la multiplicación de éstas.

“Estaban queriendo llevar palmeras al área afectada, pero no es recomendable”, advirtió.

Turismo dejó de percibir $us 1 MM por incendios

Las actividades de hotelería, gastronomía y transporte, que lideran el turismo en la Chiquitanía, dejaron de percibir más de un millón de dólares durante los casi dos meses de incendios forestales, informó el presidente de la La Mancomunidad de Municipios Chiquitanos, Germaín Caballero.

Explicó que, en el caso de San José de Chiquitos, el más afectado, hubo una merma superior al 90 por ciento de la actividad turística, de modo que los componentes de este sector dejaron de percibir aproximadamente 300 mil dólares.
Caballero señaló que el resto de municipios chiquitanos también sufrió consecuencias similares en el turismo, la segunda actividad más importante después de la ganadería.

La autoridad considera que el Gobierno nacional debe incluir en su estrategia posincendio un plan de promoción del turismo en la Chiquitanía para atraer visitantes. “La región ya está en condiciones estables con todos sus servicios. La hotelería está en condiciones de brindar buena atención a la gente que viene de afuera, al igual que todos los servicios gastronómicos y transporte público”, dijo.

El fuego llegó a 9 áreas protegidas
Según el último reporte de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), los incendios forestales alcanzaron a nueve de las 22 áreas protegidas de carácter nacional.

San Matías (713.169 hectáreas) y Otuquis (326.743) fueron las más afectadas por el fuego, aunque el desastre también alcanzó a los parques Carrasco, Apolobamba, Tipnis, Madidi, Sama y Estación Biológica del Beni.

Los incendios también afectaron a 19 áreas protegidas de carácter subnacional. En este grupo, la más afectada fue Ñembi Guasu, ubicada en Santa Cruz, con 406.323 hectáreas quemadas.

Ganaderos buscan microcréditos
Ante la muerte de al menos 150 cabezas de ganado bovino a causa de los incendios y la afectación a aproximadamente 4.850 (según datos oficiales), al menos 70 pequeños productores buscan acceder a los microcréditos que posibilita el Banco de Desarrollo Productivo (BDP) con la finalidad de reactivar su producción.

El vicepresidente de la Federación de Ganaderos de Santa Cruz (Fegasacruz), Alejandro Díaz, informó que la mayor necesidad para este sector es el agua, por lo que se procedió a la perforación de pozos para la obtención agua para consumo humano.

Más datos



Ganaderos continúan con exportación de carne
Pese a la emergencia por incendios, el sector ganadero garantiza la provisión de carne para el mercado interno y el cumplimiento de sus compromisos de exportación. Dos veces por semana se exporta a China.

San Miguel, el único municipio sin apuros
Aunque está ubicado al centro de la Chiquitanía, no registró mayores problemas. El alcalde, Óscar Dorado, afirma que se ejecutó un sistema de alerta temprana coordinado con las comunidades y recomendó tener relación directa con el pueblo.

Gobernación inició mesas de trabajo posincendio
Están enfocadas en la restauración de paisajes, áreas protegidas, economía dependiente del bosque, manejo integral del fuego, turismo y patrimonio cultural, biodiversidad, recursos hídricos, políticas públicas, industria agropecuaria y, finalmente, comunicación y educación para el desarrollo