martes, 16 de abril de 2019

Oficialmente se levantó la veda en el Uru Uru y Poopó

Con una resolución departamental emitida por el gobernador, Víctor Hugo Vásquez, ayer se levantó la veda (prohibición de pescar) en los lagos Uru Uru y Poopó, se espera tener mayor producto que el año pasado para abastecer al mercado local, tomando en cuenta que por la festividad religiosa de Semana Santa existe mayor demanda de pescado.

Así se informó ayer en conferencia de prensa, donde estuvieron presentes los pescadores, quienes indicaron que la demanda de pescado en estos días aumenta, por ello era necesario oficializar el levantamiento de la veda.

Hoy prevén ingresar a las 14:00 horas a los lagos, para desarrollar la pesca, esperando tener más producto que el pasado año durante Semana Santa, cuando cada pescador consiguió apenas cinco kilos.

El presidente de la Federación Departamental de Cooperativas Pesqueras de Oruro (Fedepao), Juan Toroni, manifestó que de acuerdo al documento emitido por el Gobierno Autónomo Departamental de Oruro (Gad-Oru) que autoriza ingresar con la pesca en los lagos Uru Uru y Poopó, esta actividad se podrá efectuar hasta el 17 de mayo.

Mencionó, que se cumplirá con los compromisos establecidos; por ejemplo, los peces deben tener entre 15 a 21 centímetros de tamaño para ser pescados, por ello se debe usar una red reglamentaria.

Por los efectos del cambio climático el tamaño de los peces disminuyó, puesto que antes se tenían pejerreyes de 28 a 30 centímetros.

Así también el dirigente, aseveró que la Gobernación cumplió con su compromiso de otorgar calaminas a los pesqueros del "Poopó" para que puedan reconstruir sus botes, que debido a que estuvieron sin uso durante casi cinco años se deterioraron.

De acuerdo a evaluaciones realizadas por el gobierno departamental, el lago Poopó actualmente tiene una extensión de algo más de 1.300 kilómetros cuadrados (km²) y el "Uru Uru" tiene 85 km².

Entre tanto el presidente de la Central de Cooperativas Pesqueras del Lago Uru Uru, Germán Calizaya, señaló que empieza la organización interna de los pesqueros de las siete cooperativas, para ingresar el día miércoles al acuífero, donde se tendrá una especie de acto para pedir una buena pesca.

Sostuvo que los pesqueros del "Uru Uru" apuestan por la pesca de karachi, no tanto de pejerrey porque se observa que no se tiene mucho producto, aunque igual existe esperanza de que se puedan mejorar los resultados del pasado año.

Agregó, que se hará un control minucioso de las credenciales, puesto que algunas personas que no son parte de la central intentan ingresar al lago y aprovecharse de la situación.

"Por las lluvias que se tuvo existe agua, se mejoró del estado crítico que se encontraba el lago, ya había desesperación por el descenso del espejo de agua, pero más bien llovió y mejoró la situación, aunque también baja rápidamente", dijo el dirigente.

Actualmente el precio del pejerrey oscila el kilo entre 60 a 70 bolivianos.

Lago Titicaca Desean convertir a Isla en santuario de rana

Isla de la Luna.- Las 25 familias que viven en la Isla de la Luna en el lado boliviano del Titicaca, el lago navegable más alto del mundo, quieren convertir su hogar en un santuario para conservar a las ranas gigantes endémicas de sus aguas que están en estado crítico de amenaza para su conservación.

Con el apoyo de la fundación Bolivian Amphibian Initiative este proyecto puede ser una realidad y los biólogos trabajan con los pobladores de esta isla de tres kilómetros de extensión para socializar las características de estas ranas y la importancia de su protección, además de promover el ecoturismo.

Para los 85 pobladores de la Isla de la Luna, conocida también como la Isla de Coati, a la que se llega en aproximadamente una hora en barco desde la costera Copacabana, a 153 kilómetros de La Paz, las ranas gigantes son "sagradas", por lo que quieren cooperar en su conservación ofreciendo la isla para que se vuelva un santuario.

"Nosotros queremos cuidar a las ranas, por esa razón queremos que este lugar se declare como un santuario y así sean cuidadas y no cazadas", indicó a Efe el Sullka Mallku, autoridad originaria de la isla, Porfirio Mamani.

El poblador comentó que para esa comunidad, como muchas aledañas a las orillas del lago Titicaca, las ranas son importantes porque "atraen la lluvia" que es esencial para sus cultivos de habas, papa y maíz.

Incluso cuando falta agua en el lugar los pobladores hacen un ritual con música autóctona y bailes para hacer "cantar" a unas cuantas ranas para que atraigan la lluvia a la isla, contó Mamani.

Además, la presencia de estos anfibios cerca de las orillas significa para los pobladores que hay muchos ispis, un pequeño pez, que es muy consumido en el lugar y que es parte fundamental de la economía de la comunidad.

"Por todas estas razones las ranas son sagradas para nosotros y las respetamos", por lo que "cuando se meten a las redes de los ispis las soltamos con cuidado", remarcó Mamani.

Por su parte, el biólogo de la fundación Bolivian Amphibian Initiative, Arturo Muñoz, destacó que esta isla "es uno de los mejores sitios para la especie" por las altas densidades de la rana, las condiciones del hábitat, el estado de la salud del anfibio y la relación y compromiso de los pobladores con esa especie.

La rana gigante del lago Titicaca, "Telmatobius culeus" en su nombre científico, figura "en peligro crítico" en la lista de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) desde 2004.

Estas ranas viven únicamente en el lago Titicaca, el más alto del mundo navegable, a 3.800 metros de altitud, tienen cabeza redonda y cuerpo grande, y mayor extensión de piel porque les permite absorber más oxígeno a esa altura.

Antes llegaban a medir de 18 a 20 centímetros, pero ahora se encuentran ejemplares solo de 10 a 12.

Algunos de los factores que amenazan a estas ranas son la contaminación de las aguas del Titicaca y la caza de estos anfibios para servirlos en restaurantes o en jugos afrodisíacos que se venden especialmente en Perú, explicó a Efe la bióloga Patricia Mendoza, coordinadora de esa fundación.

Justamente esta organización boliviana que trabaja en la isla desde 2011 inició el proyecto del santuario colaborando junto a los pobladores para realizar los relevamientos de poblaciones de esta rana y enseñarles a diferenciarlas para que ayuden en su conservación.

"Nos han planteado la idea del santuario (los pobladores) y esta zona de todas las que se ha hecho el relevamiento es una de las zonas mejores conservadas", comentó la bióloga.

Juntos, entre los pobladores y los biólogos, determinarán las zonas de mayor abundancia de estos anfibios para que puedan ser mejor conservadas y así el deseo de que esta isla sea un santuario de estas ranas se vuelva una realidad.

"Estamos trabajando para buscar financiamiento para que ellos por sí solos puedan trabajar con la rana y nosotros guiarlos, pero debe ser sostenible", añadió Mendoza.

Además la conservación de estas ranas puede ser una alternativa para que de manera sostenible se pueda promover el ecoturismo y que pueda generar más recursos para la gente de esta isla, que vive principalmente de la pesca y la venta de artesanías.

"Sabemos que la isla es llamativa para los turistas y también puede ser una alternativa para que de una manera sostenible puedan ver las ranas que viven ahí", comentó.

El lago Titicaca tiene una extensión de más de 8.500 kilómetros cuadrados, sirve de frontera natural entre Bolivia y Perú y es uno de los atractivos turísticos de ambos países. (EFE)

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