La Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) informó que conformará una delegación de 20 personas para asistir a la Conferencia sobre el Cambio Climático (COP16) en México.
La Cumbre está prevista que sea del 29 de noviembre al 10 de diciembre próximos, organizada por Naciones Unidas.
"Nuestras ponencias están basadas en las resoluciones aprobadas en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra, que se realizó en abril en Tiquipaya (Cochabamba)", remarcó el dirigente Simeón Jaliri.
El ejecutivo del Comité Político confirmó la existencia de contactos entre la central de trabajadores campesinos y organizaciones campesinas de México./ABI
Informacion de medio ambiente y propuestas verdes en Bolivia. Contacto: blogsnoticias@gmail.com
viernes, 5 de noviembre de 2010
En Incahuasi Incendio amenaza comunidades indígenas y pozos petroleros
El voraz incendio forestal que se registra principalmente en la serranía Incahuasi, provincia Cordillera del departamento de Santa Cruz, es al momento incontrolable y amenaza al menos a dos comunidades de indígenas, además de los pozos petroleros.
Las radios locales de la Red Erbol de los municipios Villa Vaca Guzmán y Camiri informaron que las autoridades de la región reportaron hasta el atardecer de ayer que aproximadamente 700 hectáreas de la serranía ya fueron completamente consumidas por el fuego.
La periodista Epifania Millares relató que prácticamente todos los pobladores del municipio de Villa Vaca Guzmán se encuentran movilizados y coadyuvando en tareas de control del fuego.
Además, llegaron de Camiri 85 militares al lugar para intentar sofocar el voraz incendio, que es incontrolable, porque según el subgobernador de la provincia Cordillera, Richard Pitico Moreno, los vientos avivan más las llamas.
Millares dijo que en otros cerros del lugar también se observan incendios forestales y que al menos dos comunidades indígenas están en riesgo de ser alcanzados por el fuego.
Héctor Aguilar, otro periodista de la Red Erbol, informó que el cielo de Camiri está completamente cubierto por humo y que el Subgobernador de la provincia Cordillera pidió a la población no hacer más chaqueos.
Mientras los militares estimaron desde Camiri que aproximadamente 12 kilómetros de bosque ya fueron completamente consumidas en la serranía de Incahuasi hasta antes de las 18.00.
jueves, 4 de noviembre de 2010
Ambientalistas alarmados por futuro del Parque Tunari
Diez organizaciones ambientales manifestaron al gobernador Edmundo Novillo su preocupación y alarma por las gestiones que realizan asambleístas del departamento para modificar la situación del Parque Nacional Tunari.
Esa área verde es un elemento vital para sostenibilidad del sistema hídrico, aguas subterráneas y también superficiales, además de dar oxígeno a la ciudad. Por ello, los ambientalistas demandaron un informe y que el parque reciba el apoyo de las actuales autoridades para “recuperar la situación ambiental del ecosistema”.
La alarma de las organizaciones ambientales surgió ante el anuncio de que el Servicio de Áreas Protegidas (SERNAP) Cochabamba, en coordinación con la Gobernación e instituciones departamentales trabajan en un plan de adecuación que prevé la regularización de al menos 60 urbanizaciones que se encuentran en Parque Nacional Tunari.
Los ambientalistas cuestionaron la falta de participación de la Unidad Gestora del Parque Tunari y de la sociedad civil. Pidieron estar presentes en el análisis y búsqueda de las alternativas de solución.
También solicitaron al Gobernador información sobre el plan para que el Parque Tunari pase a manos del SERNAP, pese a que no dispone de recursos humanos, ni económicos para esa labor. Los ambientalistas advirtieron el riesgo de que su gestión sea más débil y no logre ningún resultado a favor de este ecosistema.
Según la Unidad Gestora del Parque Tunari, todos los estudios técnicos e integrales del Parque Tunari coincidieron en la incompatibilidad con asentamientos urbanos y el posible desastre ambiental para todo el valle, si estos últimos se impusieran.
Los ambientalistas pidieron a las autoridades, acaten e impongan el cumplimiento de las leyes 6045 (4 noviembre de 1963), 1262 (13 septiembre de 1991), 1333 (27 abril 1992) y los decretos 24176 y 24781.
Las normas no autorizan los asentamientos humanos en el parque y ordenan a las autoridades la demolición de viviendas.
Esa área verde es un elemento vital para sostenibilidad del sistema hídrico, aguas subterráneas y también superficiales, además de dar oxígeno a la ciudad. Por ello, los ambientalistas demandaron un informe y que el parque reciba el apoyo de las actuales autoridades para “recuperar la situación ambiental del ecosistema”.
La alarma de las organizaciones ambientales surgió ante el anuncio de que el Servicio de Áreas Protegidas (SERNAP) Cochabamba, en coordinación con la Gobernación e instituciones departamentales trabajan en un plan de adecuación que prevé la regularización de al menos 60 urbanizaciones que se encuentran en Parque Nacional Tunari.
Los ambientalistas cuestionaron la falta de participación de la Unidad Gestora del Parque Tunari y de la sociedad civil. Pidieron estar presentes en el análisis y búsqueda de las alternativas de solución.
También solicitaron al Gobernador información sobre el plan para que el Parque Tunari pase a manos del SERNAP, pese a que no dispone de recursos humanos, ni económicos para esa labor. Los ambientalistas advirtieron el riesgo de que su gestión sea más débil y no logre ningún resultado a favor de este ecosistema.
Según la Unidad Gestora del Parque Tunari, todos los estudios técnicos e integrales del Parque Tunari coincidieron en la incompatibilidad con asentamientos urbanos y el posible desastre ambiental para todo el valle, si estos últimos se impusieran.
Los ambientalistas pidieron a las autoridades, acaten e impongan el cumplimiento de las leyes 6045 (4 noviembre de 1963), 1262 (13 septiembre de 1991), 1333 (27 abril 1992) y los decretos 24176 y 24781.
Las normas no autorizan los asentamientos humanos en el parque y ordenan a las autoridades la demolición de viviendas.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Expertos debaten en Pekín cómo observar mejor los cambios del planeta
Expertos de 71 países miembros del Grupo de Observación del Planeta (GEO) se reúnen desde hoy en el Parque Olímpico de Pekín para debatir formas de cooperación climática y medioambiental con el fin de contar con un sistema de observación global en 2015, el llamado GEOSS.
La principal finalidad de la reunión, a la que acuden científicos y responsables medioambientales de gobiernos de todo el mundo, es analizar los avances en el GEOSS cuando el proyecto se encuentra a medio camino (fue iniciado en 2005), así como eliminar posibles reticencias de algunos países a publicar muchos de sus datos sobre medio ambiente y clima, entre otros.
Según el director del Secretariado de GEO, José Achache, el GEOSS pretende ser "un equivalente intergubernamental a Google Earth, un portal que dé acceso vía web a información medioambiental".
En la reunión, la directora de Investigación Medioambiental de la Comisión Europea, Manuela Soares, destacó que "se necesita urgentemente una observación coordinada de la Tierra para elaborar políticas medioambientales", por lo que "hay que superar obstáculos para conseguir un acceso completo y abierto a esos datos".
Durante años, mucha de la información climática y medioambiental era recogida por instituciones militares y era clasificada, por lo que el reto actual es ir convenciendo a la comunidad internacional de la necesidad de compartirla, aunque se ha avanzado mucho en este sentido, según los expertos que se dan cita en Pekín.
"Hoy en día muchos datos medioambientales son accesibles y ya no supone tanto un problema", destacó Richard Lampitt, del Centro Nacional de Oceanografía del Reino Unido y responsable del programa europeo EuroSites, que reúne datos sobre los océanos recogidos en diversos centros de observación.
Según Lampitt, ahora la prioridad en las reuniones es asegurarse de que se trabaje para todo el mundo, sin prioridad para uno u otro interés nacional.
No obstante, para Ingo Simonis, del Instituto de Servicios Geoespaciales europeo, "todavía hay mucho recelo en todo el mundo a la hora de compartir datos pues muchos son sensibles desde el punto de vista político", por lo que hay que convencer a los gobiernos de que ocultar esa información a la larga es negativo.
Simonis dirige un proyecto que relaciona datos medioambientales y de salud para, por ejemplo, llevar a cabo un seguimiento del cólera, y reconoce que hay países que se niegan a dar datos de la incidencia de esa enfermedad.
"Dar información siempre trae riesgos, pero hay que demostrar que lo que se gana con ello es mucho más importante", señaló a Efe.
El principal representante sudafricano en la reunión, Philemon Mjwara (director general de Ciencia y Tecnología del Gobierno) destacó en este sentido que ha sido muy positivo que China, Rusia, Europa y EEUU hayan compartido con África información que ayuda hoy día a los agricultores del continente a optimizar sus cultivos.
China, por ejemplo, considera muy sensible la información sobre el agua de ríos que nacen en el país pero alimentan a gran parte de Asia, como el Mekong, según cuenta Massimo Menenti, que desde hace dos años aglutina a expertos chinos y europeos para estudiar los cambios de clima y precipitaciones en el Tíbet.
"Es algo muy sensible, hay restricciones muy fuertes sobre el acceso a esa información, pues calculamos cuánta agua sale del Tíbet y llega a Pakistán e India, algo que es un poco consecuencia del manejo de recursos que hace China", explicó.
Según el experto italiano, en cuyo proyecto trabaja entre otras la española Universidad de Valencia, el objetivo de reuniones como la de Pekín es "seguir adelante en el acuerdo de los miembros para compartir datos, ya que muchos países lo han firmado pero no siempre lo aplican".
Según Jun She, experto chino que trabaja en el Instituto Meteorológico de Dinamarca para estudiar los cambios en el Mar Amarillo (que baña China y las dos Coreas), la reunión de Pekín puede lograr grandes avances en la liberalización de datos que ayuden, por ejemplo, a prevenir desastres naturales.
La principal finalidad de la reunión, a la que acuden científicos y responsables medioambientales de gobiernos de todo el mundo, es analizar los avances en el GEOSS cuando el proyecto se encuentra a medio camino (fue iniciado en 2005), así como eliminar posibles reticencias de algunos países a publicar muchos de sus datos sobre medio ambiente y clima, entre otros.
Según el director del Secretariado de GEO, José Achache, el GEOSS pretende ser "un equivalente intergubernamental a Google Earth, un portal que dé acceso vía web a información medioambiental".
En la reunión, la directora de Investigación Medioambiental de la Comisión Europea, Manuela Soares, destacó que "se necesita urgentemente una observación coordinada de la Tierra para elaborar políticas medioambientales", por lo que "hay que superar obstáculos para conseguir un acceso completo y abierto a esos datos".
Durante años, mucha de la información climática y medioambiental era recogida por instituciones militares y era clasificada, por lo que el reto actual es ir convenciendo a la comunidad internacional de la necesidad de compartirla, aunque se ha avanzado mucho en este sentido, según los expertos que se dan cita en Pekín.
"Hoy en día muchos datos medioambientales son accesibles y ya no supone tanto un problema", destacó Richard Lampitt, del Centro Nacional de Oceanografía del Reino Unido y responsable del programa europeo EuroSites, que reúne datos sobre los océanos recogidos en diversos centros de observación.
Según Lampitt, ahora la prioridad en las reuniones es asegurarse de que se trabaje para todo el mundo, sin prioridad para uno u otro interés nacional.
No obstante, para Ingo Simonis, del Instituto de Servicios Geoespaciales europeo, "todavía hay mucho recelo en todo el mundo a la hora de compartir datos pues muchos son sensibles desde el punto de vista político", por lo que hay que convencer a los gobiernos de que ocultar esa información a la larga es negativo.
Simonis dirige un proyecto que relaciona datos medioambientales y de salud para, por ejemplo, llevar a cabo un seguimiento del cólera, y reconoce que hay países que se niegan a dar datos de la incidencia de esa enfermedad.
"Dar información siempre trae riesgos, pero hay que demostrar que lo que se gana con ello es mucho más importante", señaló a Efe.
El principal representante sudafricano en la reunión, Philemon Mjwara (director general de Ciencia y Tecnología del Gobierno) destacó en este sentido que ha sido muy positivo que China, Rusia, Europa y EEUU hayan compartido con África información que ayuda hoy día a los agricultores del continente a optimizar sus cultivos.
China, por ejemplo, considera muy sensible la información sobre el agua de ríos que nacen en el país pero alimentan a gran parte de Asia, como el Mekong, según cuenta Massimo Menenti, que desde hace dos años aglutina a expertos chinos y europeos para estudiar los cambios de clima y precipitaciones en el Tíbet.
"Es algo muy sensible, hay restricciones muy fuertes sobre el acceso a esa información, pues calculamos cuánta agua sale del Tíbet y llega a Pakistán e India, algo que es un poco consecuencia del manejo de recursos que hace China", explicó.
Según el experto italiano, en cuyo proyecto trabaja entre otras la española Universidad de Valencia, el objetivo de reuniones como la de Pekín es "seguir adelante en el acuerdo de los miembros para compartir datos, ya que muchos países lo han firmado pero no siempre lo aplican".
Según Jun She, experto chino que trabaja en el Instituto Meteorológico de Dinamarca para estudiar los cambios en el Mar Amarillo (que baña China y las dos Coreas), la reunión de Pekín puede lograr grandes avances en la liberalización de datos que ayuden, por ejemplo, a prevenir desastres naturales.
Astrónomos encuentran pruebas de cambio climático cósmico en los inicios del Universo
Un grupo internacional de astrónomos contató que hubo una especie de “cambio climático cósmico” en los albores del Universo, descrito como un periodo de intenso calentamiento seguramente causado por quásares, según informó hoy la universidad inglesa de Cambridge.
El equipo de expertos, entre los que se encuentra el astrónomo George Becker, de esa universidad, llegó a esta conclusión tras medir la temperatura del gas que se encuentra entre galaxias.
Esas mediciones indicaron claramente que la temperatura en ese "medio intergaláctico” aumentó de forma progresiva entre el periodo en que el Universo tenía una décima parte de su edad actual y cuando había alcanzado un cuarto de la misma.
Los investigadores creen que ese calentamiento -llamado cambio climático cósmico- estuvo causado por quásares (acrónimo del inglés "quasi-stellar radio source,” o fuente de radiación cuasi-estelar), unos agujeros negros gigantes que se encuentran en el núcleo de las galaxias en formación y que emiten energía electromagnética, incluyendo radiofrecuencias y luz visible.
Según los expertos, la luz ultravioleta que irradian los quásares pudo haber causado una reacción con las nubes de gas existentes, que hicieron que subiera la temperatura de ese gas.
"Al principio de la historia del Universo, la mayor parte de la materia no se encontraba ni en las estrellas ni en las galaxias, sino que estaba dispersa en un gas muy fino que llenaba todo el espacio,” explica Becker en el comunicado emitido por la universidad de Cambridge.
"Ese gas proyecta una serie de sombras en la luz de los quásares, que son objetos brillantes muy distantes. Al analizar como esas sombras bloquean la luz de fondo emitida por los quásares, podemos deducir muchas de las propiedades del gas absorbente, como dónde está, de qué está compuesto y qué temperatura tiene,” precisa.
La luz de los quásares que examinaron los científicos tenía más de 10.000 millones de años cuando alcanzó la Tierra, y había viajado por grandes tramos del Universo.
Durante ese trayecto, cada nube intergaláctica por la que pasó la luz dejó un rastro, explican los científicos.
El efecto acumulativo de ese impacto actúa como un registro fósil de la temperatura en el Universo temprano, de la misma manera que el clima en la Tierra puede estudiarse a partir de bloques de hielo o troncos de árboles.
Según señalan los científicos en su estudio, que será publicado en la revista británica “Monthly notices of the Royal Astronomical Society,” las temperaturas experimentadas por el Universo en esa época eran enormes, comparadas con las terrestres actuales.
Así, la investigación sugiere que 1.000 millones de años después del Big Bang, el gas del Universo tenía una temperatura en torno a unos 8.000 grados Celsius.
A los 3.500 años, esa temperatura había aumentado a al menos 12.000 grados.
Este proceso de calentamiento muestra una tendencia contraria a la pauta normal del clima cósmico, en el que las temperaturas tienden a enfriarse con el tiempo, apuntan los expertos.
Por tanto, para que se produjera ese marcado incremento de la temperatura en los primeros años del Universo, algo sustancial debió de calentar el gas, argumentan, para concluir que seguramente fue la energía procedente de esos quásares de las galaxias jóvenes y activas de la época.
También desempeñó un papel fundamental en el proceso de calentamiento uno de los elementos más ligeros y abundantes en las nubes intergalácticas, el helio, cuya interacción con la fuerte luz ultravioleta procedente de los quásares generaba calor, afirman los científicos.
Una vez el suministro de helio fresco se agotó, el Universo empezó a enfriarse, lo que seguramente sucedió cuando tenía un cuarto de su edad actual.
Además de Becker, participaron en la investigación, que contó con datos obtenidos por los telescopios Keck en Hawai, Martin Haehnelt, del Instituto de Cosmología Kavli de la Universidad de Cambridge; James Bolton, de la Universidad australiana de Melbourne, y Wallace Sargent, del Instituto de tecnología de California (EEUU).
El equipo de expertos, entre los que se encuentra el astrónomo George Becker, de esa universidad, llegó a esta conclusión tras medir la temperatura del gas que se encuentra entre galaxias.
Esas mediciones indicaron claramente que la temperatura en ese "medio intergaláctico” aumentó de forma progresiva entre el periodo en que el Universo tenía una décima parte de su edad actual y cuando había alcanzado un cuarto de la misma.
Los investigadores creen que ese calentamiento -llamado cambio climático cósmico- estuvo causado por quásares (acrónimo del inglés "quasi-stellar radio source,” o fuente de radiación cuasi-estelar), unos agujeros negros gigantes que se encuentran en el núcleo de las galaxias en formación y que emiten energía electromagnética, incluyendo radiofrecuencias y luz visible.
Según los expertos, la luz ultravioleta que irradian los quásares pudo haber causado una reacción con las nubes de gas existentes, que hicieron que subiera la temperatura de ese gas.
"Al principio de la historia del Universo, la mayor parte de la materia no se encontraba ni en las estrellas ni en las galaxias, sino que estaba dispersa en un gas muy fino que llenaba todo el espacio,” explica Becker en el comunicado emitido por la universidad de Cambridge.
"Ese gas proyecta una serie de sombras en la luz de los quásares, que son objetos brillantes muy distantes. Al analizar como esas sombras bloquean la luz de fondo emitida por los quásares, podemos deducir muchas de las propiedades del gas absorbente, como dónde está, de qué está compuesto y qué temperatura tiene,” precisa.
La luz de los quásares que examinaron los científicos tenía más de 10.000 millones de años cuando alcanzó la Tierra, y había viajado por grandes tramos del Universo.
Durante ese trayecto, cada nube intergaláctica por la que pasó la luz dejó un rastro, explican los científicos.
El efecto acumulativo de ese impacto actúa como un registro fósil de la temperatura en el Universo temprano, de la misma manera que el clima en la Tierra puede estudiarse a partir de bloques de hielo o troncos de árboles.
Según señalan los científicos en su estudio, que será publicado en la revista británica “Monthly notices of the Royal Astronomical Society,” las temperaturas experimentadas por el Universo en esa época eran enormes, comparadas con las terrestres actuales.
Así, la investigación sugiere que 1.000 millones de años después del Big Bang, el gas del Universo tenía una temperatura en torno a unos 8.000 grados Celsius.
A los 3.500 años, esa temperatura había aumentado a al menos 12.000 grados.
Este proceso de calentamiento muestra una tendencia contraria a la pauta normal del clima cósmico, en el que las temperaturas tienden a enfriarse con el tiempo, apuntan los expertos.
Por tanto, para que se produjera ese marcado incremento de la temperatura en los primeros años del Universo, algo sustancial debió de calentar el gas, argumentan, para concluir que seguramente fue la energía procedente de esos quásares de las galaxias jóvenes y activas de la época.
También desempeñó un papel fundamental en el proceso de calentamiento uno de los elementos más ligeros y abundantes en las nubes intergalácticas, el helio, cuya interacción con la fuerte luz ultravioleta procedente de los quásares generaba calor, afirman los científicos.
Una vez el suministro de helio fresco se agotó, el Universo empezó a enfriarse, lo que seguramente sucedió cuando tenía un cuarto de su edad actual.
Además de Becker, participaron en la investigación, que contó con datos obtenidos por los telescopios Keck en Hawai, Martin Haehnelt, del Instituto de Cosmología Kavli de la Universidad de Cambridge; James Bolton, de la Universidad australiana de Melbourne, y Wallace Sargent, del Instituto de tecnología de California (EEUU).
lunes, 1 de noviembre de 2010
650 familias claman agua en un municipio de Cochabamba
La alcaldesa de Pasorapa del departamento de Cochabamba, Cinthia Ávila, informó este sábado que 650 familias de su municipio no tienen agua para consumo humano ni para dar de beber a sus animales, por lo que pidió ayuda al Gobierno para que realice perforación de pozos de este recurso.
“La sequia en el municipio de Pasorapa se agudiza, son más 50 cabezas de ganado que se perdieron debido a la falta de agua; además 650 familias están afectadas con la escases de agua para el consumo humano, estamos llevando en cisternas, pero no abastece, ni que decir para el ganado”, informó.
En ese marco, la Alcaldesa pidió al Gobierno la perforación de pozos de agua, de no cumplirse la demanda advirtió con ingresar en una huelga de hambre y asumir medidas de presión junto con las comunidades afectadas hasta que las autoridades gubernamentales solucionen la falta del líquido elemento.
“Ahora se tiene que dar la solución a mi municipio y si tengo que hacer huelga lo tengo que hacer, queremos soluciones de fondo, no soluciones paliativas”, advirtió Ávila quien dijo sentirse impotente al ver el ganado y los sembradíos dañados por la falta de agua.
Sólo quedan 8 individuos del murciélago espada en Bolivia, una especie en peligro
Conservación: 12 de las 131 especies de murciélagos que viven en Bolivia se encuentran en peligro de extinción. Los biólogos del Programa de Conservación de Murciélagos elaboraron planes de manejo para su protección y monitoreo adecuado.
En Bolivia sólo se conservan ocho individuos de Lonchorbina aurita, también conocido como murciélago de espada o nariz de lanza, que habitan en el municipio de San Matías, al este del departamento de Santa Cruz.
Esta especie se considera en peligro de extinción, según el Libro Rojo de los Vertebrados 2009, lo que motivó a los biólogos del Programa de Conservación de Murciélagos de Bolivia (PCMB) a elaborar una estrategia para salvarlo. Hay otras 11 especies vulnerables.
Para los expertos, el temor que despiertan estos mamíferos alados incrementó el riesgo de su desaparición. Están amenazados también por la destrucción de su hábitat, de sus cuevas y su captura para diferentes usos.
La bióloga Raquel Galeón aseguró que, de acuerdo con el registro realizado en 2010 por Luis Aguirre, existen en Bolivia 131 especies de murciélagos.
De éstas, 12 se encuentran bajo una categoría de amenaza y están descritas en el Libro Rojo en distintas categorías, en peligro, vulnerabilidad, casi en peligro y sin datos de identificación.
Pero la especie Lonchorbina aurita es la que está en una crisis mayor, clasificada como “en peligro de extinción”.
En Bolivia, la única colonia que se conoce tiene sólo de ocho a 10 individuos, que conviven con otras cinco especies en una caverna llamada la Curicha.
Esta especie se distribuye desde México hasta el sudeste de Bolivia. En el país sólo se verificó su presencia en la localidad de San Matías.
Galeón reconoció que si bien en este municipio hay un área de manejo, ésta no incluye el pequeño espacio donde están los murciélagos, ya que se hallan justo en el límite de la frontera con Brasil.
La bióloga contó que esta especie fue observada por primera vez en 1932 por el biólogo Andrew Sidney, pero posteriormente desapareció. Fue en 2007, después de 74 años de no saber nada de los murciélagos de espada, que dos biólogas, Aydeé Vargas y Kathrin Barbosa, los encontraron.
Junto con ellos aparecieron más riesgos. A su hallazgo, dijo Galeón, se sumó la aparición de enfermedades emergentes, cuyos efectos pueden llegar a matar a toda la población de murciélagos.
Entre sus características morfológicas, el nariz de lanza se caracteriza por presentar una hoja nasal prolongada. El murciélago es pequeño, el tamaño de su cuerpo incluso iguala el largo de sus orejas, que también son grandes en relación con la cabeza. Presenta un pelaje café grisáceo, la cola muy larga, en la que se incluye un uropatagio, que es una membrana alar formada por piel elástica, también largo, que sobrepasa al tamaño de las patas.
En 2003, en el estudio de Bernal & Silva, recuerda la experta, ya se advirtió que esta especie era vulnerable porque existía en una sola población de Bolivia.
El murciélago de espada, de acuerdo con datos existentes, tiene cierta afinidad por las cuevas húmedas y relativamente profundas. Además, se reproduce con dificultad, sólo una vez al año, lo que ocasiona que sea biológicamente vulnerable. Su dieta aún es desconocida.
Actualmente se realiza un plan de acción para conservar a este mamífero alado, con la creación de un área de protección y conservación en San Matías, donde también habrá especies de aves, caimanes, insectos y monos.
Por otra parte, según Galeón, están las otras 11 especies vulnerables de murciélagos que también habitan suelo boliviano.
Ellos son el murciélago orejudo de Davis, Glyphonycteris daviesi. Es grande, con el dorso café oscuro y se encuentra en el norte del departamento de La Paz.
También el Trinycteris nicefori, que es un murciélago de orejas grandes de Nicéforo. Vive en Beni, Cochabamba y La Paz. Esta especie es insectívora y también come frutas. El gran falso vampiro o Vampyrum spetrum, el murciélago más grande de Bolivia, ya que llega a medir casi un metro de envergadura. Es ancho y no tiene cola. Es carnívoro y su dieta consiste en roedores, aves, lagartijas y frutas. Habita en La Paz, Santa Cruz, Beni y Cochabamba.
Es similar la situación del Anoura cultrata, el murciélago longirostro negro nectarilles. Presenta dimorfismo sexual, es decir que los machos son más grandes que las hembras. Su dieta incluye polen, néctar y habita en las regiones cálidas de La Paz, Santa Cruz, Beni y Cochabamba.
Otra especie es el Platyrrubinus alberico, murciélago de nariz ancha de los Andes. Vive en Yungas. La principal amenaza para él es la destrucción de su hábitat.
El Natalus espiritosantensis ruschi, murciélago mexicano de oreja de embudo, que se alimenta de insectos, sólo tiene una cría y vive en Santa Cruz.
El Lophostomo maikeri, murciélago orejón de vientre blanco, vive en La Paz y Beni. También es vulnerable la existencia del murciélago de patas largas o Macrophyllum, que se encuentra en algunas regiones de Pando, Beni, y Santa Cruz.
El Iphylla ecudata, también llamado el murciélago vampiro de patas peludas, está también en riesgo. Se halla en la Paz, Cochabamba y Santa Cruz.
Finalmente están comprendidos también en situación de riesgo el murciélago común que habita en Potosí, Chuquisaca Cochabamba y Santa Cruz, y el vespertino aterciopelado, que vive en los departamentos de Santa Cruz y Beni.
Se quedan sin lugares donde vivir
Existen muchas amenazas para las 133 especies de murciélagos que habitan en La Paz. Entre ellas están, por ejemplo, la destrucción de su hábitat debido a la pérdida de áreas boscosas y de elementos claves del paisaje para la orientación y navegación nocturna de estos animales. También está la destrucción de las zonas acuáticas a las que muchos de ellos acudían para alimentarse.
La modificación de hábitats trae como consecuencia que varias especies no puedan adaptarse, se muevan de sus lugares de origen y perezcan, según la bióloga Raquel Galeón. A esto se suma la quema de sus refugios, según la investigación de Luis Aguirre realizada entre 2001 y 2008.
Las guaridas son lugares donde los murciélagos pasan el día a salvo de depredadores y donde realizan la mayor parte de sus interacciones sociales. Se conoce que algunos son muy selectivos en la elección de sus guaridas, por lo que la destrucción de árboles, cuevas o edificaciones que son utilizadas por ellos podrían tener un efecto negativo, según Galeón.
A esto se suma el hecho de que algunos individuos son capturados y utilizados en la medicina tradicional como cura, por ejemplo para la epilepsia.
Ya trabajan en el rescate y monitoreo
Actualmente, el Programa de Conservación de Murciélagos de Bolivia cuenta con una oficina de telemetría que realiza trabajos experimentales para medir el movimiento de los murciélagos. Esta técnica consiste en colocar un chip a un espécimen para rastrearlo y conocer el área de acción o el rango de movimiento en el que se desenvuelve.
El primer lugar de experimentación es la caverna de San Pedro del municipio paceño de Sorata. En el lugar se hizo un trabajo de radiotraking, para lo cual se colocaron radares a los murciélagos previamente capturados.
Cuatro expertos de esta institución realizaron un seguimiento intensivo a los mamíferos durante 20 días y noches. Esto permitió detectar los puntos por los que se mueven y el tipo de alimentación que consumen. Por ejemplo se supo que estos murciélagos se alimentan de especies invasoras como el eucalipto.
Los murciélagos estudiados por el Programa son de alimentación nectarívora, es decir que tienen como dieta preferencial el néctar y el polen de plantas y árboles.
Según los expertos, estos murciélagos son similares a los picaflores en sus hábitos de vuelo. Poseen hábiles dones para las maniobras y tienen hocicos muy largos y débiles para sustraer el polen y comerlo.
Los murciélagos visitan flores con olores atrayentes, que se abren durante toda la noche. En la región de Sorata son los únicos polinizadores de plantas. De modo que su trabajo y existencia es importante para el medio ambiente, en vista de que ayudan en la reproducción de las plantas y árboles. Estos animales también pueden ser clasificados, según sus hábitos alimenticios, en frugívoros, carnívoros e insectívoros.
Para destacar
El murciélago de espada habita en cuevas de la población cruceña de San Matías, en la frontera con Brasil.
El murciélago es un animal útil en vista de que contribuye a la polinización de las flores. Su trabajo es importante para el ambiente.
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