domingo, 17 de marzo de 2013

Más de 25.000 hectáreas son deforestadas en el Chapare por año

Un informe de la Asociación de Defensa del Medio Ambiente señala que más de 25.000 hectáreas que pertenecen a áreas verdes son deforestadas, cada año, en la zona del trópico cochabambino dando lugar a nuevas plantaciones de hoja de coca excedentaria.

El representante de la Asociación de Defensa del Medio Ambiente, Gonzalo Maldonado, indicó que los datos son corroborados con la información del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap), que confirma la deforestación a los bosques, áreas protegidas y verdes, en la zona del Chapare, afecta a más de 25.000 hectáreas promedio por año.

“Son más de 25.000 las hectáreas que se chaquean por año, solamente hablando del trópico, ya sea por cocaleros, empresas madereras, loteadores, que utilizan estos terrenos con fines económicos, pero sobre todo para dar lugar a nuevas plantaciones de hoja de coca que serían excedentarias”, afirmó Maldonado.

Aseguró que la deforestación de áreas verdes tiene un impacto ambiental, a corto plazo, que se refleja en el comportamiento del clima, la erosión de terrenos, la desaparición de especies silvestres, entre algunos de los aspectos principales que afectan a la población y las zonas que pasaron de tener árboles a lotes baldíos.

“Por eso en el trópico tenemos presistentes lluvias, ola de calor, no hace mucho estas inundaciones que han perjudicado a varias comunidades es a consecuencia de los chaqueos, la tala indiscriminada de árboles, y no sólo en el Chapare, también en parques como el Isiboro Sécure”, sostuvo.

Por otra parte, indcó que la deforestación afectaría también a los productores de frutas y agricultores, pues el impacto ambiental ocasionaría que los suelos cada vez sean poco fértiles para nuevas plantaciones de alimentos, y peor aún, en terrenos donde se tuvieron sembradíos de hoja de coca.

Finalmente, responsabilizó al Gobierno y las autoridades, por no ejercer un mayor control que frene y sancione la deforestación en el Chapare, parques y reservas naturales, asegurando que la explotación de madera ilegal y la producción de excedentaria de hoja de coca, cada vez van consumiendo mayor cantidad de áreas verdes, difíciles de recuperar con el tiempo.

Cochabamba, (EL DIARIO).-Un informe de la Asociación de Defensa del Medio Ambiente señala que más de 25.000 hectáreas que pertenecen a áreas verdes son deforestadas, cada año, en la zona del trópico cochabambino dando lugar a nuevas plantaciones de hoja de coca excedentaria.

El representante de la Asociación de Defensa del Medio Ambiente, Gonzalo Maldonado, indicó que los datos son corroborados con la información del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap), que confirma la deforestación a los bosques, áreas protegidas y verdes, en la zona del Chapare, afecta a más de 25.000 hectáreas promedio por año.

“Son más de 25.000 las hectáreas que se chaquean por año, solamente hablando del trópico, ya sea por cocaleros, empresas madereras, loteadores, que utilizan estos terrenos con fines económicos, pero sobre todo para dar lugar a nuevas plantaciones de hoja de coca que serían excedentarias”, afirmó Maldonado.

Aseguró que la deforestación de áreas verdes tiene un impacto ambiental, a corto plazo, que se refleja en el comportamiento del clima, la erosión de terrenos, la desaparición de especies silvestres, entre algunos de los aspectos principales que afectan a la población y las zonas que pasaron de tener árboles a lotes baldíos.

“Por eso en el trópico tenemos presistentes lluvias, ola de calor, no hace mucho estas inundaciones que han perjudicado a varias comunidades es a consecuencia de los chaqueos, la tala indiscriminada de árboles, y no sólo en el Chapare, también en parques como el Isiboro Sécure”, sostuvo.

Por otra parte, indcó que la deforestación afectaría también a los productores de frutas y agricultores, pues el impacto ambiental ocasionaría que los suelos cada vez sean poco fértiles para nuevas plantaciones de alimentos, y peor aún, en terrenos donde se tuvieron sembradíos de hoja de coca.

Finalmente, responsabilizó al Gobierno y las autoridades, por no ejercer un mayor control que frene y sancione la deforestación en el Chapare, parques y reservas naturales, asegurando que la explotación de madera ilegal y la producción de excedentaria de hoja de coca, cada vez van consumiendo mayor cantidad de áreas verdes, difíciles de recuperar con el tiempo.

OPINIÓN

“El problema de la deforestación perjudica de sobre manera también la producción de frutas, por eso vemos más sembradíos de hoja de coca que de banano, palmitos, yuca, hablando lógicamente del Chapare, los terrenos se vuelven áridos, donde hubo plantaciones de coca, es prácticamente imposible que se pueda sembrar otros productos”. Gonzalo Maldonado, representante de la Asociación de Defensa del Medio Ambiente.

“El problema de la deforestación perjudica de sobre manera también la producción de frutas, por eso vemos más sembradíos de hoja de coca que de banano, palmitos, yuca, hablando lógicamente del Chapare, los terrenos se vuelven áridos, donde hubo plantaciones de coca, es prácticamente imposible que se pueda sembrar otros productos”. Gonzalo Maldonado, representante de la Asociación de Defensa del Medio Ambiente.

Si estás interesado en afiliarte a la CFB, esta guía te puede ayudar

Este espacio busca ser de utilidad para los ejecutivos del país. En este número se brindan datos clave a las empresas interesadas en afiliarse a la Cámara Forestal de Bolivia (CFB).

_¿Qué es la CFB?
Es una asociación civil sin fines de lucro, de carácter gremial empresarial, actúa con independencia y con absoluta prescindencia político partidaria y religiosa.

_¿Quiénes pueden afiliarse?
Registra a organizaciones empresariales, Agrupaciones Sociales del Lugar (ASL), comunidades indígenas o campesinas e instituciones.

_Requisitos para afiliarse
Llenar el formulario de afiliación a la institución, acompañado de documentación legal (copias de escrituras de constitución, balance de apertura o de gestión, NIT y acreditación de representante legal) sea empresa unipersonal, sociedad colectiva, ASL, comunidad Indígena, campesina, asociaciones civiles, regionales o sectoriales y firma extranjera.

_Beneficios y servicios
Los asociados se favorecen con servicios conseguidos a través del Gobierno e instituciones públicas en el ámbito legal, administrativo, técnico, económico, comercial, comunicacional, etc.

_Inscripción
El costo de registro es de $us150. Socios empresariales pagan un aporte mensual de $us 30 e institucionales, $us 100.

En Argentina surgen aldeas ecológicas que preservan los recursos naturales

Casi inadvertidos, los asentamientos sostenibles, que integran vida comunitaria y preservación de los recursos naturales, se multiplican en Argentina como alternativa al consumismo desenfrenado.

Algunos nacen como proyectos familiares que se afianzan y sirven de núcleo para la formación de una villa. Otros arrancan como idea colectiva de amigos que comparten una misma visión del mundo.

“Es un poco recuperar la libertad”, define Tania Giuliani, una bióloga con una maestría en desarrollo sustentable que participa en la creación de una aldea ecológica en una isla del Tigre, al noreste de la capital argentina.

Giuliani mantiene un cargo docente en Buenos Aires pero ya se despidió de su apartamento en la ciudad para acelerar los trabajos de construcción de su casa en la isla, hecha con materiales del entorno, en armonía con el paisaje del humedal.

En el proyecto i-tekoa (aldea de agua en lengua guaraní) participan además de Giuliani otros siete amigos que aceptaron el reto. Planifican levantar las ocho casas y un centro comunitario donde brindarán talleres de arte, huerta y permacultura.

La permacultura -que puede entenderse como la contracción de “permanente agricultura” o de “permanente cultura”- surgió en la década de 1970 en Australia. Según explica Carlos Straub a Tierramérica, “se trata de diseñar modelos de desarrollo sustentablea donde el ser humano pueda vivir en armonía con la naturaleza”.

Antes de lanzarse al proyecto i-tekoa, Giuliani vivió en una ecoaldea en Nueva Zelanda. Para ella, el capitalismo impone un estilo de vida individualista, consumista y antinatural del que cada vez más personas buscan escapar.

“Uno lleva una vida solitaria y materialista, trabajando todo el día para regresar a un apartamento y tener que comprar alimentos con químicos”, señaló a Tierramérica.

Junto a amigos tan descontentos como ella con su estilo de vida, adquirió el predio y está erigiendo las viviendas y un centro comunitario. Las obras se llevan a cabo sin rellenar ni disecar el terreno que es pantanoso, para respetar la función purificadora del humedal.

Los árboles de especies introducidas son talados y su madera empleada en la construcción de las viviendas. En su lugar se siembran especies nativas. Para el saneamiento están debatiendo si usar baños secos o un biodigestor.

“Vivir solamente de la naturaleza nos parece un poco utópico. La idea es vivir de la huerta y de los talleres que vamos a brindar y, de a poco, ir soltando los trabajos que tenemos en la ciudad”, aventuró Giuliani.

Ayuda ancestral para recuperar la biodiversidad

Pueblos indígenas quechuas, guaraníes, aymaras y quechua-mestizos de 50 municipios del país revalorizan los saberes ancestrales de sus comunidades como una estrategia para proteger y recuperar la riqueza natural que se ve amenazada por el calentamiento global.

Desde el año 2010 el Programa Nacional Biocultura del Ministerio de Medio Ambiente y Aguas (MMAyA), ejecuta más de 32 proyectos en 3 ecorregiones de Cochabamba, Chuquisaca, Tarija, La Paz y Oruro. La Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude) brinda el apoyo financiero a esta iniciativa, según informó el coordinador nacional de Monitoreo y Evaluación del Programa, César Escobar.

Habitantes yamparas de la comunidad de Presto (Chuquisaca) revalorizan los saberes ancestrales referidos al manejo del árbol de palma. Los abuelos les enseñaron a usar sus hojas para la cestería y romper el carozo (pepa) de sus frutos para extraer el jugo de janch’i coco (coco triturado). Al ser un proceso muy moroso, esta práctica ancestral estaba desapareciendo, y con ella el valor que se le otorgaba al árbol. Poco a poco las palmas eran derribadas para habilitar nuevas tierras agrícolas.

Con el apoyo de técnicos del Programa se incorporaron pequeñas prensas que permiten romper con mayor facilidad el carozo. Asimismo se compraron molinos que facilitan el trabajo. Complementariamente se capacita a los habitantes para realizar la siembra de algunos productos sin que éstos afecten la vida de las palmas.

Por otro lado, comunidades quechuas del municipio de Bolívar, asumen estrategias para asegurar la producción del chuño. La variedad de papa luk’i, tradicionalmente destinada a la elaboración del chuño ya no cuenta con las condiciones climáticas para su producción.

“El chuño es el único producto que puede almacenarse por mucho tiempo y asegurar alimento en épocas de baja producción”, explicó, Edgar Cuba, técnico investigador del Centro Universitario Agruco de la Universidad Mayor de San Simón.

Los campesinos recuerdan que los abuelos de los ayllus cultivaban esta variedad, también, en suelos denominados chhallas (de pedregocidad fina) y actualmente están abocados a identificar este tipo de suelos para producir papas luk’is. En zonas altas donde antes producía la variedad luk’i ahora se produce las papas wayk’us o harinosas.

“Se trata de reorientar la producción, acompañado de un manejo agroecológico en la fertilización de suelos y el control de plagas”, explicó Escobar.

Los efectos del calentamiento global se evidencian también en el deshielo del nevado de Sajama con el que incrementó la disponibilidad de agua en zonas que anteriormente estaban abandonadas.

Comunidades de Turco y Curahuara en el Parque Nacional Sajama aprovechan esta situación para ampliar la superficie de bofedales destinados al forraje. Para asegurar el aprovechamiento y la sostenibilidad de estos recursos -agua y forraje- se revalorizó la rotación de pastoreo del ganado con un sistema semi estabulado (guardado) implementando pequeños cercos de media hectárea.

Entre tanto, guaraníes mestizos de Villa Vaca Guzmán, del Parque Nacional Iñau, enfrentan la escasa disponibilidad de agua, que limita la producción agrícola al cultivo de maní o en su defecto ampliar la frontera agrícola hacia el bosque. Esta situación es afrontada con la construcción de represas rústicas y la instalación de tuberías que con una extensión de 20 kilómetros les permite distribuir agua en sistemas de riego por asperción.

Por la fragilidad de sus suelos, se implementó la milenaria rotación de cultivos, cultivando el primer año maní, el siguiente maíz y el tercer y cuarto año el descanso con pastizales para el ganado.
La cultura es el medio más eficaz para la conservación
La estrategia para la conservación de la biocultura en Bolivia está centrada en la revitalización de las culturas, como fuente inagotable de prácticas amables con la naturaleza, según explica el docente investigador del Centro Universitario Agruco, César Escobar.
OPINIÓN (O): ¿Cuál es la principal dificultad para conservar la biodiversidad?


César Escobar (CE): La inversión pública está muy orientada a obras de infraestructura y no así en proyectos de conservación, forestación o revitalización de semillas. Es muy difícil motivar a las autoridades y dirigentes para este tipo de programas.
O: ¿Qué ha permitido superar esta limitación?
CE: Fue altamente importante la revalorización y reflexión sobre la vigencia absoluta de sus conocimientos ancestrales. Esto nos ha permitido hacer frente a la baja autoestima de algunas comunidades.
O:¿Qué rol juega la cultura en este proceso? 
CE: La cultura es el medio más eficaz para conseguir objetivos como la seguridad alimentaria, la conservación de recursos naturales y la biodiversidad. Los conocimientos ancestrales están ligados a una cosmovisión, a una cultura.

Parte de la cultura de un pueblo se expresa en su forma de organización. Estos proyectos están apoyados en formas organizativas como el ayllu o el sindicato para que además de cumplir su rol estrictamente gremial o de regulación de la vida social, asuman roles de conservación de recursos naturales y de producción.
O: ¿La implementación de estas iniciativas pueden ampliarse a comunidades no originarias?
CE: Podría aplicarse en cualquier contexto, aunque siempre es más rápido y viable en contextos organizativos de las comunidades indígenas.

Los elementos culturales garantizan mejores condiciones de conservación de recursos naturales y de seguridad alimentaria. La prueba clara de este concepto es que Bolivia ya lleva más de 30 años con modelos de desarrollo externos y hasta ahora los niveles de pobreza son preocupantes.
O: ¿Cuál es el desafío?
CE: Hasta ahora la experiencia implementada con 10 mil familias y en 50 municipios, es todavía relativamente pequeña; nuestro desafío es que esto se convierta en una política pública y que se implemente de manera masiva.


La mujer tiene un rol vital en el proceso de revalorización
La riqueza de la biodiversidad en Bolivia está fuertemente ligada al manejo de los ecosistemas bajo la organización de las comunidades, donde según cada cultura, todo hombre y toda mujer tienen roles definidos en cada actividad, según asevera la exviceministra de Medio Ambiente, Biodiversidad y Cambio Climático, Beatriz Zapata.

Actualmente Zapata trabaja en el Programa Biocultura elaborando una estrategia a nivel nacional que permita transversalizar la participación de la mujer no sólo en el ámbito productivo sino también en la toma de decisiones de los diferentes niveles de organización local y del Estado. Según la experiencia en los proyectos del Programa Biocultura se identificó que si bien la mujer empieza a visibilizarse organizándose a través de movimientos sociales como la Federación de Mujeres Campesinas, todavía falta un refuerzo a su incidencia en la toma de decisiones para la asignación de recursos en proyectos que transversalicen su participación. Ancestralmente las comunidades indígenas asignan y reconocen su participación en las actividades productivas, sin embargo el reto está en que ahora las mujeres puedan generar todas las condiciones -económicas, sociales y políticas- para materializar su propósito. Un avance positivo se muestra en el municipio de Yunchara, donde la Alcadesa y la directora de un área protegida, dinamizan el proyecto.



sábado, 16 de marzo de 2013

¡RECICLA YA! Cómo hacer un monedero "verde"

¿Qué necesita para fabricar un monedero ecológico que le sirva para llevar, de adorno en casa o para regalar? La lista de materiales es: botellas plásticas (pequeñas); un cierre lo suficiente largo para rodear la botella; un estilete; hilo y aguja.

Para la elaboración, primero tome las botellas y corte la parte de abajo; que ambas bases queden lo más parejas posibles.
La altura la decide usted, pero que la base de las botellas no sea ni muy grande ni muy chica.

Pase el hilo por la aguja y con paciencia empiece a coser el cierre bordeando la parte alta de una de las dos botellas. Puede combinar el color del hilo con el del cierre.

Fíjese que el cierre quede hacia afuera, es decir por encima del borde, si no será trabajo en vano.

Hecho esto, repita el proceso con la otra parte de la segunda botella, teniendo cuidado de que los dos lados del cierre queden parejos.

Tras terminar de coser, ya tiene listo su monedero ecológico elaborado con sólo un par de botellas.

Fuente: comolohago.cl

martes, 12 de marzo de 2013

Hay $us 2,2 millones para firmas que cuiden el medioambiente

La Corporación Interamericana de Inversiones (CII), brazo empresarial del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), creó el programa Greenpyme para financiar con $us 2,2 millones a 80 empresas bolivianas que busquen reducir la emisión de gases para lograr una mayor eficiencia energética en sus organizaciones.

“Consiste en aumentar la productividad de las empresas sin gastar más materia prima ni recursos energéticos”, así lo definió Román García, consultor y responsable de Greenpyme. García aseguró que desde enero, mes en que se inició el programa en Bolivia, 37 empresas de los sectores hotelero, manufacturero, agroindustrial y de los ingenios expresaron su interés en el mismo. El programa, según dijo García, se iniciará en abril con las auditorías ambientales. De acuerdo con los datos que revelen el estudio, el BID financiará entre un 5 y 20% de los costos que la empresa requiera para implementar equipos o proyectos de eficiencia.

Julio Rovi, técnico y asesor del programa, asegura que la eficiencia energética es un negocio y los países que lo entienden así invierten más recursos en energías renovables y tecnologías limpias. “En el futuro (incorporar la eficiencia energética) va a ser más cara y posiblemente obligatoria”, aseveró Rovi. El programa se ejecuta en 10 países. En Bolivia iniciaron en Tarija, Cochabamba, La Paz y Santa Cruz. Es auspiciado por la cooperación nórdica.




Inversión

Convenio con la banca
El programa Greenpyme arrancará en abril y prevé incorporar a la banca nacional para la entrega de créditos que financien inversiones de eficiencia energética de las empresas que sean ‘amigables’ con el medioambiente. Además habrá un programa de becas para ingenieros que puedan ejecutar las auditorías ambientales. El programa será hasta 2014.

lunes, 11 de marzo de 2013

Amazonia Solo se aprovecha 10 especies de pescados

El biólogo y experto en piscicultura, Raúl Salas, reveló ayer a la red Erbol. que en la Amazonia boliviana existen unas 500 especies de peces de las cuales la población solo aprovecha 10. Esta situación hace que las mismas estén clasificadas como vulnerables al ser las más buscadas para el consumo y comercialización.

"La pesca comercial está concentrada en no más de 10 especies como el surubí, la chukuiña, el tigrinun, o el pacú y esto los hace muy vulnerables, y ya están en esa categoría porque la pesca se concentra en estas especies”, señaló Salas a Erbol.

El experto planteó aprovechar mucho más las especies de pequeño porte, que no son necesariamente migratorias, y que benefician a la población por su bajo precio, además, para incrementar el consumo per cápita en el país que está muy por debajo de las recomendaciones internacionales, porque en el país se consume 1.7 kilos al año.Erbol