jueves, 29 de diciembre de 2016

Consejos para evitar un incendio forestal



Los incendios forestales, provocados en su mayoría por el ser humano, se podrían evitar con unos sencillos consejos. A continuación se ofrecen algunos que podrían evitar estas catástrofes o, cuando menos, minimizar sus consecuencias.

1. No abandonar residuos que puedan provocar un incendio

En un espacio natural siempre es bueno seguir unos consejos para ser más ecológicos y, más aún, para evitar un incendio forestal. Abandonar residuos como botellas y objetos de cristal (actúan como una lupa), papeles u otro material combustible puede acabar en tragedia. Especialmente peligroso es fumar en el bosque o en un bosquecillo: no se deben arrojar colillas o cerillas, ni siquiera a la carretera por la ventanilla del coche, porque el viento puede transportarla y activarla. Lo mejor es no fumar, pero si no se puede evitar, usar un recipiente para las cenizas, apagar bien la colilla y recogerla.

2. No hacer fuego en época de incendios

Entre el 1 de junio y el 1 de noviembre es la época de mayor riesgo de incendios y sobre todo, el mediodía y el atardecer y los fines de semana de julio y agosto. Cualquier pequeña chispa o llama pueden causar un desastre. Por ello, no hay que hacer fogatas ni quemar rastrojos o demás restos agroforestales.

3. Actuar con precaución en zonas de riesgo

En las zonas de riesgo de incendio hay que ser muy precavido. Ecologistas en Acción recomienda que en las viviendas de dichos lugares no se pongan setos de especies que ardan con facilidad, no utilizarlas en los días de viento y de mayor riesgo, y depositar los residuos en los contenedores o vertederos habilitados

4. Evitar el uso del coche o aparatos mecánicos

Los coches o cualquier otro vehículo de combustión deberían aparcarse en aparcamientos habilitados o, al menos, en zonas despejadas de pastos o matorral. El tubo de escape en contacto con matorrales secos podría generar un incendio. Y no hay que utilizar desbrozadoras, motosierras o cualquier otro aparato mecánico que pueda provocar chispas o calor intenso.

5. Aplicar la ley y aumentar los controles

La normativa medioambiental se debería aplicar en todo su rigor contra quienes provocan incendios forestales. Asimismo, se necesitan más medios humanos y técnicos para impedir estos delitos o al menos que no queden impunes, así como para extinguirlos con el menor impacto posible.

6. Saber reaccionar ante un incendio

Si se ve un incendio o una columna de humo, el tiempo es vital: hay que telefonear de inmediato al 110 de Emergencias o la Guardia Civil y dar el mayor número de datos posibles. Para que el incendio no nos dañe, es esencial huir lo más deprisa posible en contra de la dirección del viento o por un lateral, nunca ladera arriba ni hacia barrancos u hondonadas, buscar un claro y si se va en coche, cerrar las ventanillas. Si se colabora en las labores de extinción, no hay que quedarse solo y hacer siempre caso a los expertos o personal autorizado.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Ciclo de lluvias se comprime; advierten decrecimiento de la productividad


CIFRAS

7.4 por ciento es la disminución de las precipitaciones pluviales, respecto del promedio histórico.

300 productos de la canasta familiar compra Bolivia a países vecinos, según datos del IBCE (2013).

El documento de análisis “Tras las huellas del Cambio Climático en Chuquisaca”, producido por miembros de la plataforma interinstitucional Grupo de Desarrollo Rural (G-DRU), alerta también que las escasas precipitaciones pluviales representan una amenaza por la desertificación.

La falta de agua en el país ha desnudado falencias medulares. Al margen de la imprevisión de los gobiernos que pudieron haber atacado este problema en las últimas décadas, el cambio climático está haciendo estragos en el mundo. En Chuquisaca, el ciclo de las lluvias ya no se distribuye desde septiembre hasta marzo, sino que se ha comprimido y ahora va de noviembre a marzo; en el chaco, peor, de diciembre a marzo.

Esta realidad lleva a la conclusión de que “la productividad seguirá decreciendo, especialmente en el caso de los cultivos a secano donde los productores cosecharán cada vez menor cantidad de volúmenes debido a las escasas precipitaciones”, según alerta el Grupo de Desarrollo Rural (G-DRU) en el documento titulado “Tras las huellas del Cambio Climático en Chuquisaca”, parte de una serie de análisis de los resultados del Censo 2012, así como de diferentes encuestas.

Por otra parte, se intensifican los procesos de desertificación, de acuerdo con el estudio de profesionales chuquisaqueños, expertos en distintas áreas y sin fines políticos, cuyo fin es contribuir al debate social y a las autoridades, que pueden tomarlo en cuenta si lo consideran oportuno. Esto último entendiendo que, en el objetivo de la gestión del desarrollo, “la reflexión y la opinión no tienen sentido sin incidencia pública”.

El G-DRU es una plataforma interinstitucional que este año comenzó un proceso reflexivo sobre la base de datos de fuentes oficiales, a los que sumó observaciones directas, a partir de las experiencias recogidas durante la implementación de programas y proyectos por parte de sus instituciones miembros.

Efectos del cambio climático

En dicho informe, al que accedió CAPITALES, se indica —entre otras preocupaciones— que “el cambio climático está influyendo definitivamente en la agricultura y esta, a su vez, coadyuva al cambio climático; en la seguridad alimentaria nutricional; y, también, en los presupuestos municipales y de inversión”.

“Las consecuencias positivas y negativas del cambio climático afectarán de distintas maneras a los sistemas agropecuarios y a las regiones, y tendrán efectos significativos sobre la producción de cultivos, los recursos hídricos y la distribución de las plagas y enfermedades”, apunta el estudio.

Existen distintos elementos que conforman el cambio climático: el incremento de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera y de las temperaturas, los cambios en los patrones de precipitación y la frecuencia de eventos extremos. Entre los impactos del cambio de patrones de precipitación en Chuquisaca, menciona que “lamentablemente se intensifican los procesos de desertificación”, agrega.

“El Niño”

El documento del G-DRU, producido en esta oportunidad con los aportes de los ingenieros Susana Rengel, Juan Carlos Aguayo y Juan Pablo Álvarez, señala que “el fenómeno de El Niño es erráticamente cíclico, es decir, aparece sin una frecuencia determinada, en ciclos de tres a ocho años”.

Así, añade: “El Niño 2015-2016 se ubica junto a los de 1997-1998, 1982-1983, entre los más fuertes desde 1950. Se considera que una vez que pase el fenómeno de El Niño, se podrán atenuar los efectos del cambio climático”.

Aguayo, de la ONG Ayuda en Acción, explica que, de acuerdo con los antecedentes, hay un impacto consecutivo de dos años. “Ello significa que el periodo 2016 y 2017, en Sudamérica, especialmente en Chuquisaca, las lluvias tendrán corta duración pero serán de mayor intensidad. Estas lluvias son las que provocan perjuicios en los cultivos y en las áreas pobladas, generan deterioro en la infraestructura”.

Los climatólogos prevén que el mes de febrero será el que congregará la mayor cantidad de precipitaciones.

Las lluvias

Sobre la base del comportamiento climático monitoreado por el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI) a lo largo de 35 años (1975 - 2010), el documento, sobre la experiencia de trabajo de Ayuda en Acción, cita una histórica precipitación de 754 milímetros (mm) por año.

“En base a la información de los últimos cinco años (2010 - 2015) en los cuales el convenio 10-CO1-043 (de la mencionada ONG) ha desarrollado sus actividades, se observa una disminución en la precipitación pluvial de 7.4%, que equivale a 55,8 mm, respecto del promedio de la serie histórica, observándose que los meses de enero (138 mm) y febrero (147,1) son los de mayor precipitación”, especifica Aguayo.

En cuanto a la frecuencia de precipitación sobre la base de la serie histórica de 86,3 días/año, para el periodo de desarrollo del proyecto de Ayuda en Acción hubo una disminución de 9.1%, equivalente a la disminución en 7,3 días.

Baja la producción agrícola

“Se evidencia una disminución de la producción agrícola, principalmente de la papa”, advierte el ingeniero Juan Pablo Álvarez, docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad San Francisco Xavier, quien coordina el G-DRU y, en el presente estudio, se ocupa de analizar la situación de la seguridad alimentaria en Chuquisaca.

Dentro del acápite de “Disponibilidad”, por ejemplo, hace un repaso de los precios de la papa imilla de Ravelo en los últimos años, concluyendo que llegaron a un techo de 90 bolivianos por cada arroba.

Luego, con datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) de 2013, menciona que “el país compra 300 productos de la canasta familiar a países vecinos, entre ellos manzana, arroz, pescado, yuca, almidón de maíz, leche evaporada, frutas frescas, almendra con cáscara, peras, kiwi, tomates, lentejas, papa, por citar algunos”.

“Con relación al tomate, no se puede producir todo el año, siendo este uno de los casos en los que se hace necesario importar material genético y desarrollar trabajos serios de investigación”, agrega Álvarez.

Debido a una mayor producción interna, las importaciones de trigo en grano disminuyeron, pero las de harina de trigo aún se mantienen elevadas, según el IBCE.

En los primeros cinco meses de 2015, se compró del exterior un valor de 1,8 millones de dólares de trigo, pero este año, en similar periodo, 0,6 millones de dólares, es decir, un 69% menos.

La producción interna en el periodo 2014-2015 llegó a 365 mil toneladas y se cultivaron 210 mil hectáreas.

Las importaciones de harina de trigo entre enero y mayo de este año sumaron un valor de 31 millones de dólares, un 15% más que en similar periodo de 2015.

Para su estudio, Álvarez apela también a las variables de “Acceso”, “Utilización” y “Estabilidad”.

La crisis del agua y la pobreza

El Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo, de 2015, explica que el estado de pobreza de un amplio porcentaje de la población mundial es, a la vez, un síntoma y una causa de la crisis del agua. El hecho de facilitar a los pobres un mejor acceso a un agua mejor gestionada puede contribuir a la erradicación de la pobreza, señala la ingeniera Susana Rengel Rojas, docente investigadora de la Universidad Andina Simón Bolívar, dentro del informe del G-DRU.

En nuestro caso, dice que “Bolivia enfrenta el reto de administrar el agua de modo responsable para asegurar un desarrollo sostenible, con varios Programas como Más Inversión para el Agua (MIAGUA), que busca reducir las brechas de acceso al agua y el riego en las poblaciones rurales, en cooperación con los 341 gobiernos municipales”.

Se ocupa, especialmente, de su ámbito. “El mayor reto de las entidades de formación académica técnica, tecnológica, universitaria de pregrado y posgrado, frente a la crisis del uso y manejo de los recursos naturales, es dar un giro de 360° —dar una mirada en retrospectiva a las buenas prácticas que nuestros antepasados realizaban y con resultados sostenibles—, frente a los estándares tecnológicos que incidieron en el uso irracional de los recursos no renovables”, enfatiza Rengel.

Recomienda en ese sentido que los abordajes de investigación y de interacción con las comunidades deben tener un enfoque de sustentabilidad endógeno, considerando al núcleo familiar como corresponsable del uso y manejo del agua.




Indígenas son más capaces de mitigar ataques climáticos



Veinte comunidades indígenas ya están preparadas para superar las constantes emergencias y desastres que ocurren en Beni y La Paz por causa de inundaciones y deslizamientos, fenómenos que afectan la producción, ingresos y salud de las poblaciones de esas regiones.

El proyecto “Incremento de la preparación y resiliencia en las cuencas de los ríos Beni y Mamoré”, que comenzó en abril de 2015 y concluyó este mes, permitió el desarrollo de cultivos de variedades resistentes al agua y de viveros multipropósito. También impulsó la instalación de refugios comunales contra riadas, así como de cocinas solares, paneles fotovoltaicos para extracción de agua y sistemas de alerta temprana y cosecha de agua de lluvia, entre otros.

Los objetivos principales del plan fueron: generar y fortalecer las capacidades de resiliencia de comunidades vulnerables ante inundaciones recurrentes y promover la adaptación de éstas al cambio climático, detalla, Mónica Cuba, jefa de Comunicaciones de Soluciones Prácticas, una de las instituciones ejecutoras del proyecto multilateral que con su trabajo particular benefició a 3.369 personas de 681 familias.

Se potenció también, agregó, los medios de vida de las familias tacanas, tsimanes y mosetenes, capacitándolas en temas de riesgo, en el manejo de sistemas agroforestales y en la instalación de servicios básicos como baños ecológicos.

“Se han implementado algunas parcelas de cítricos y cacao resistentes a las riadas”, afirma Rafael Calamari, quien es responsable de promover el cultivo de ambos alimentos en la comunidad de Altamarani, situada con sus 75 habitantes en el municipio de San Buenaventura, en la provincia Abel Iturralde, en el norte del departamento de La Paz.

“Aprendimos cosas que no practicábamos en la primera fase” de desarrollo del cultivo, como la poda y el injerto. “En unos años buscaremos mercados. Ya se interesaron en (la fábrica de chocolate) El Ceibo”, dice.

“Si llueve más de tres horas debo alertar” a las comunidades de toda la región de una posible riada; además “puedo recibir” los avisos de alarma de otras poblaciones, afirma Norberto Buchati, hombre de unos 50 años que está a cargo de la Unidad de Gestión de Riesgos de Altamarani.

La iniciativa es parte de un sistema de alerta temprana local que a través de llamadas por radio y teléfono busca reducir el impacto de los desastres en 69 comunidades ubicadas en los municipios de Ixiamas, San Buenaventura, Palos Blancos y Guanay (La Paz); y Rurrenabaque, San Borja, Reyes, San Ignacio de Moxos, Riberalta, Santa Ana, San Joaquín y San Ramón (Beni).

Puerto Yumán. El albergue servirá para que niños, mujeres y ancianos se resguarden en las riadas. Foto: Jorge Castel

“Me han capacitado sobre las riadas y también sobre planes de contingencia para las familias”, sostiene el vigía, antes de recordar que 2014 fue el año más complicado para su comunidad. “La mitad somos collas y la otra, cambas”, dice el responsable de dirigir las acciones cuando el río Beni amenace con sus crecidas y vela por el bienestar de la población, lo que sucede en especial en época de lluvias, más precisamente en enero y febrero.

Los planes de contingencia para afrontar las crisis son diseñados por cada comunidad, aunque lo esencial es poner a la gente a buen resguardo (en los refugios), organizar el salvataje y tener alimentos asegurados. Cada comunidad tiene delegados para cumplir con estas tareas y para velar por el buen uso de los equipos proporcionados por el proyecto.

Luz Marchani, tesorera de Altamarani, relata que el mayor problema para las mujeres era conseguir agua para consumo, porque el pozo del que sacaban el líquido se volvía inservible cuando las riadas impedían el transporte del diésel que alimenta el extractor. “El agua volvió con la tecnología. Se instaló un panel que hace funcionar la bomba que lleva el agua desde el pozo de 32 metros” de profundidad “hasta el tanque elevado”, el cual “tiene una reserva para tres días. Ahora no nos falla” el abastecimiento, “tenemos agua todo el día”, cuenta con una sonrisa de alivio.

“Cobramos por el agua que se utiliza y ese fondo lo ahorramos en el banco para cualquier emergencia o repuestos”, indica Marchani. “Otra ventaja es que el panel fotovoltaico es fácil de desarmar si es que surgiera una emergencia”, añade.

DESARROLLO. Con estas mismas bases Soluciones Prácticas capacitó a la población de Puerto Yumán, ubicada en el municipio de Rurrenabaque, en la provincia Ballivián de Beni, comenta Felicia Yumani, secretaria de Hacienda de la comunidad.

“Aquí, con la inundación, el agua llega a un metro y medio, ese es el problema. Ahora tenemos un albergue —porque lo necesitábamos— que nos servirá para subir a los niños, a las embarazadas y a los ancianos. La ONG dio una parte del dinero para la construcción de la cabaña “y la comunidad puso la contraparte con la mano de obra”, asevera.

Otro de los avances, agrega, fue la cosecha de lluvia. “Próximamente perforaremos un pozo para replicar la experiencia de Altamarani”. Jafed Porko, secretario de Agricultura de la comunidad, afirma que ya tienen 5.800 plantines de naranja tardía, mandarina y cacao, “para que ayuden a los ingresos de la comunidad en los próximos cuatro años”.

Los agentes de cambio

Recursos

El proyecto de incremento de resiliencia fue financiado por la Unión Europea e implementado por el consorcio Victoria Regia, integrado por el PNUD, Unicef, Soluciones Prácticas, Ayuda en Acción, OIM, Christian Aid y la Fundación Salud Río Beni, liderada por la FAO.

Beneficios

El trabajo conjunto redujo la vulnerabilidad a los riesgos de desastres de más de 7.000 familias de 69 comunidades indígenas en el departamento de Beni y el norte de La Paz.

Llegar o salir de la comunidad, todo un reto

El viaje a las poblaciones que se encuentran a lo largo de los ríos Beni y Mamoré es una verdadera aventura. Los habitantes no cuentan con las comodidades para dirigirse desde las ciudades hasta sus comunidades, por lo que optan por largos recorridos en botes y caminatas extenuantes.

Para llegar a Altamarani desde La Paz hay que hacer un viaje en avión de 40 minutos hasta Rurrenabaque (Beni), pasar el río en cinco minutos en un bote a motor hasta San Buenaventura (La Paz) y recorrer en auto un camino de tierra por al menos 50 minutos.

Sin embargo, los pobladores no tienen la posibilidad de viajar en esas condiciones. Solo para llegar a Rurrenabaque desde sus comunidades deben recorrer el río en un bote a motor por al menos una hora y media, llevando lo que necesitan para sus familias.

Pese a las distancias, Luz Marchani, tesorera de Altamarani, asegura que allí “se vive bien” porque la comunidad se mantiene ajena al estrés que causa el ritmo frenético de las ciudades; además tienen alimentos frescos y un clima cálido, pero no extenuante.

No tienen luz, ni radio, ni televisión, ni celulares, pero existe el respeto a la naturaleza. “Queremos superar el tema de la salud y energía”, dice Roxana Áñez.


Aluviones dañaron a 81 mil familias en 5 años

En el periodo 2010-2014, los eventos climatológicos afectaron al menos a 81.000 familias en las cuencas hidrográficas de la Amazonía, de acuerdo con datos del Viceministerio de Defensa Civil que maneja Soluciones Prácticas.

“De 2010 a 2013 se registraron 118 eventos, el 70% fueron inundaciones que afectaron a más de 60.000 personas. En 2014, más de 21.000 familias en 400 comunidades en las cuencas de los ríos Beni y Mamoré fueron afectadas con las inundaciones en temas productivos, de saneamiento y servicios básicos y de estructura familiar y comunal”, cita el reporte.

Debido a las intensas lluvias estacionales que caracterizan a la región del trópico húmedo, agrega, las cuencas hidrográficas de la Amazonía suelen registrar severas inundaciones que, a su vez, provocan efectos adversos en la salud y en la seguridad alimentaria de la población, y afectan la estabilidad social, ambiental y económica de la región, atentando incluso contra la vida del ser humano.

“La mayor parte de esa población vive por debajo de la línea de pobreza, con servicios básicos inseguros o inexistentes”, indica la ONG, una de las ejecutoras del proyecto “Incremento de la preparación y resiliencia en las cuencas de los ríos Beni y Mamoré.


Los “Ríos voladores” de la Amazonía

NVESTIGACIÓN | ALAN FORSBERG, GEÓGRAFO QUE ESTUDIA Y ENSEÑA CAMBIO CLIMÁTICO POR 30 AÑOS, EXPLICA EN ESTE EL CONCEPTO DE LOS “RÍOS VOLADORES”. A TRAVÉS DE LA DESCRIPCIÓN DE ESTE FENÓMENO ADVIERTE SOBRE LOS PELIGROS QUE AMENAZAN ESTE CICLO VIRTUOSO DE LA NATURALEZA: EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA DEFORESTACIÓN.

Cualquiera que haya tenido que buscar un balde de agua sabe lo pesado que puede ser llevarlo a una gran distancia, sobre todo cuesta arriba. Por tanto, es una maravilla ver esas enormes cantidades de agua en lagos y glaciares en lo alto de los Andes. ¿De dónde vino toda esa agua y cómo llegó hasta allí?

A pesar de que Bolivia está tan cerca al océano Pacífico, es sorprendente saber que la gran mayoría de agua en el sistema climático de Bolivia viene desde el océano Atlántico. Esto se debe al hecho de que tanto la cordillera de Los Andes como los vientos alisios dominantes del este impiden en gran medida la transferencia de humedad desde el oeste. Sin embargo, el océano Atlántico está a 3.000 kilómetros de distancia y por lo general los niveles de lluvia de un continente disminuyen exponencialmente al incrementarse la distancia de la costa, poca humedad alcanza a llegar más de 1.000 kilómetros tierra adentro. Entonces, ¿por qué Bolivia no es un desierto?

Curiosamente, en Sudamérica ecuatorial los niveles de lluvia siguen siendo los mismos o hasta aumentan a medida que se desplaza al oeste de la costa atlántica. El Chapare, por ejemplo, es en realidad uno de los lugares más lluviosos del continente. Entonces, ¿cómo es que toda esa lluvia llega hasta aquí?

Esto se puede explicar por un antiguo proverbio hawaiano indígena: "Hahai no ka va i kaulula au" -, que traducido significa: “la lluvia sigue después de la selva”. Ahora la ciencia moderna finalmente confirma lo que los pueblos indígenas que viven en los bosques han sabido por mucho tiempo acerca de la importancia de los bosques para traer lluvia.



LA "BOMBA BIÓTICA DE HUMEDAD"

Los científicos han descubierto recientemente que una combinación de una "bomba biótica de humedad" y "ríos voladores" de la selva amazónica traen lluvias a Bolivia. A menudo se dice que la selva amazónica es el "pulmón del planeta", pero este bosque también funciona como el "corazón de la Madre Tierra" bombeando humedad del océano hacia el interior del continente y alimentando el gran sistema cardiovascular de los ríos, tanto terrestres (las venas) como atmosféricos (las arterias). Este corazón sólo hace eso gracias a la cubierta forestal casi continua desde la costa hasta el interior del continente. Así el bosque sirve como un acueducto hasta Los Andes y mucho más allá.

El bosque natural de la Amazonía tiene alrededor de 600 mil millones de árboles, y cada uno actúa como una gran máquina de evaporación alimentada con energía solar. Estos árboles gigantescos bombean agua subterránea desde sus raíces profundas hasta sus hojas donde lanzan hasta 1.000 litros de vapor de agua a la atmósfera cada día. Un metro cuadrado de bosque nativo puede contener entre 8 a 10 metros cuadrados de hojas y, por tanto, producen flujos de vapor de agua que, por unidad de superficie, son típicamente más de diez veces superiores a pastos o tierras de cultivo, e incluso superan de manera significativa lo de aguas abiertas. A fuerza de interceptar y reciclar la escorrentía, los árboles mantienen el agua en el aire, donde se sopla por los vientos dominantes por miles de kilómetros en lo que se conoce como "ríos voladores" de vapor de agua invisible.

En suma, los árboles de la selva amazónica bombean un increíble total de 20 mil millones de toneladas de agua (20 kilómetros cúbicos) del suelo a la atmósfera todos los días, lo que es más que la descarga de líquido del propio río Amazonas. Todo eso se alimenta de forma natural por una cantidad increíble igual de energía solar. Calculando solamente lo que evapora el bosque amazónico boliviano, la cantidad de energía solar utilizada sería equivalente a casi 50 veces la producción total de electricidad de Bolivia. Ese es un muy grande esfuerzo proporcionado gratuitamente por los servicios ecológicos del bosque, un valor oculto del que la mayoría de las personas no se da cuenta.

El bosque natural no sólo bombea la humedad a la atmósfera, sino que sus abundantes plantas y hongos también liberan sustancias químicas (compuestos orgánicos volátiles biogénicos y sales de potasio) que siembran las nubes que provocan lluvias. Así, el bosque tanto recibe como genera lluvia.



LOS "RÍOS VOLADORES" DE LA SELVA AMAZÓNICA

Estos procesos extensos de evaporación y precipitación en el bosque también crean baja presión atmosférica que se jala constantemente al aire húmedo del océano, de ahí el nombre de "bomba biótica de humedad". Pero esta bomba sólo funciona en los bosques naturales prístinos. Ni la vegetación de los bosques clareados artificialmente y explotados, ni de las plantaciones, pastizales o cultivos son capaces de activar la bomba biótica y mantener la humedad suficiente para la vida óptima.

Pero el corazón de la Madre Tierra no sólo riega al Amazonas, también brinda las lluvias que dan vida a decenas de millones de personas más allá de la selva tropical. Cuando los ríos voladores de vapor de agua alcanzan la barrera de Los Andes, fuertes lluvias caen al pie de las montañas. Los árboles continuamente interceptan la escorrentía y, como ascensores, alzan y lanzan esa agua a la atmósfera para que llegue hasta los glaciares y lagos en lo alto de los Andes.

Los ríos voladores también giran hacia el sur y traen la humedad vital hasta Paraguay, el norte de Argentina y el centro y el sur de Brasil - una región vibrante que representa el 70 por ciento del Producto Interno Bruto de América del Sur. De esta manera, el corazón de la Madre Tierra proporciona el agua para la mayor parte de la agricultura que alimenta la población de Sudamérica, y agua potable para las ciudades más grandes del continente.



EL AMAZONAS, PRINCIPAL “VENA” DEL “CORAZÓN DE LA MADRE TIERRA”

Ya está previsto que el cambio climático impactará severamente la disponibilidad de agua en Los Andes debido a efectos tales como el derretimiento de glaciares y nieve debido a la subida de temperaturas de aire. Bolivia es considerada como uno de los países más vulnerables a futuras reducciones en los suministros de agua porque cuenta con varias grandes ciudades situadas por encima de 2.500 metros sobre el nivel del mar que dependen de las reservas de agua de gran altitud, como los glaciares, bofedales y lagos para complementar las escasas precipitaciones durante la época seca. Es por ello que la deforestación constante en las tierras bajas del oriente sería muy imprudente. Se necesita el bosque natural de la Amazonía para llevar el aire húmedo a Los Andes y traer la lluvia. Si esta selva resulta dañada y destruida, las arterias de los ríos voladores serán cortadas y el corazón de la Madre Tierra se romperá.



Fuentes consultadas:

http://riosvoadores.com.br/english/the-flying-rivers-phenomenon/ • https://www.youtube.com/watch?v=Iv7AUoheeQs • https://www.youtube.com/watch?v=Y3OWgb0Bv-A&feature=youtu.be • https://www.ted.com/talks/antonio_donato_nobre_the_magic_of_the_amazon_a... • http://journals.ametsoc.org/doi/abs/10.1175/JHM-D-12-0190.1• http://www.nature.com/nature/journal/v489/n7415/full/nature11390.html



“¿Acaso el hombre blanco sabe, que si él destruye el bosque, no habrá más lluvia? ¿Y si no hay más lluvia, no habrá nada que beber o comer?"

Davi Kopenawa - Sabio Yanomami



"Se necesita el bosque natural de la Amazonía para llevar el aire húmedo a Los Andes y traer la lluvia. Si esta selva resulta dañada y destruida, las arterias de los ríos voladores serán cortadas y el corazón de la Madre Tierra se romperá"



"A pesar de su cercanía al Océano Pacífico, la mayor parte de las precipitaciones en Bolivia se originan en el Océano Atlántico, a una distancia de mucho miles de kilómetros"


Limpian los ríos Rocha y Tamborada

Tras la crecida de los caudales de los ríos em la ciudad debido a las precipitaciones registradas el fin de semana, personal del Programa Nacional de Empleo (Plane) realiza la limpieza de el Río Rocha y Tamborada.

Alrededor de 45 mujeres del Plane llegaron hoy hasta el sector norte del tramo del Rocha, cerca a la zona de la Recoleta, para realizar la limpieza de los escombros y desechos que llegaron con la crecida de los cauces. Entretanto en la Tamborada se moviliza a 39 personas del programa de limpieza.

El director de Medio Ambiente de la Alcaldía, Elvis Gutiérrez, explicó que desde que comenzó la temporada se realizan trabajos de forestación y ampliación del tramo del río que pasa por la zona norte de la ciudad.

"No podemos esperar a que otra alcaldía realice la limpieza, esto viene de todo el tramo y desde Sacaba, hemos encontrado hasta animales muertos", afirmó.

El problema de contaminación es constante afirmó Gutierrez. En el recorrido se observaron escombros, plásticos, botellas y latas, al igual que en el ingreso del canal del río.

Ayer por la tarde, después de las precipitaciones registradas a mediodía, calles mercados y puentes de la ciudad se inundaron. El principal problema identificado por el personal de la Alcaldía de Cercado fue la acumulación de basura que ocasionó el colapso de los desagües.

El guepardo corre directo hacia su extinción


El guepardo, el animal terrestre más rápido del mundo, "corre directo" hacia su extinción, según un estudio publicado en la revista estadounidense Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).


Menos de 7.100 guepardos subsisten actualmente en libertad en el mundo -el 99% en África- y no ocupan más que el 9% de la superficie total sobre la que se extendían en otras épocas.


Según estimaciones precedentes, no citadas por este estudio de la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL), la organización de defensa del medio ambiente Wildlife Conservation Society (WCS), la población mundial de guepardos se elevaba a unos 100.000 especímenes a principios del siglo XX.


"El guepardo corre directo hacia la extinción y podría desaparecer rápidamente a menos que se tomen medidas urgentes", indica la ZSL en un comunicado.


El guepardo asiático está al borde de la extinción: solo quedan 43 individuos censados en Irán. En Zimbabue, su población pasó de 1.200 a 170 ejemplares en 16 años, una caída del 85%.


"Nuestras conclusiones (...) son que la especie es mucho más vulnerable y propensa a la extinción de lo que pensábamos antes", explica la doctora Sarah Durant, que dirige el estudio, precisando que el censo de guepardos se hace difícil por la "naturaleza discreta" de la especie.


Por todo ello, los autores del estudio llaman a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) a catalogar a los guepardos, que hasta ahora figuraban como especie "vulnerable", en la categoría de especies "en peligro".


jueves, 22 de diciembre de 2016

Hubo 50 incendios en 2016 en el Parque Tunari



El 47 por ciento de los incendios registrados en del departamento, en 2016, ocurrieron en el Parque Nacional Tunari (PNT) y en las zonas cercanas a la región metropolitana, Sacaba, Cercado, Quillacollo y Tiquipaya.

La Unidad de Gestión de Riesgos (UGR) de la Gobernación informó que en lo que va de 2016 se reportaron 107 incendios en el departamento que arrasaron con 32.900 hectáreas. Del total, 50 focos de calor afectaron el PNT y destruyeron 4.000 hectáreas.

El responsable de la UGR, Óscar Soriano, manifestó que los incendios se debieron en varios casos a la sequía y el aumento de temperaturas. “Este año ha sido común la falta de lluvias que ha ocasionado que varias áreas de terreno estén muy secas, más de lo habitual, por lo que el fuego se expandió con facilidad”, dijo.

Otra causa son las quemas para la agricultura. “Los chaqueos se realizan antes de la siembra y después de la cosecha, algunos son descuidados y, a partir de ello, se queman parcelas grandes. Es importante que las comunidades generen conciencia para que traten de mitigar estas prácticas”, agregó Soriano.

Hasta agosto de este año en el Parque Tunari se registraron 28 incendios que consumieron 2.478 hectáreas, 1.836 correspondían a pajonales; 485 a arbustos y 155 a especies forestales, que afectaron a árboles de kewiñas y alisos.

Del 5 al 7 de agosto ocurrió uno de los incendios más grandes en el área que consumió 1.290 hectáreas y 1.058 hectáreas de pajonales en las comunidades de Laphia, Escalerani, Calio y Phiusi. En esa ocasión, aves y pequeños mamíferos fueron afectados por el fuego.

Otro incendio de magnitud fue el que se registró el 24 y 25 de noviembre, donde se consumieron más de 100 hectáreas en las zonas de Taquiña Chico y Taquiña.

Soriano explicó que estos incendios afectan a la biodiversidad del Parque y también provocan una mayor contaminación del aire.



ALERTAN SOBRE LOTEAMIENTOS

El coordinador de la Foro Cochabambino de Medio Ambiente (Focomade), John Zambrana informó que la mayor parte de los incendios del Parque Tunari se han registrado en las partes más urbanizadas de los municipios de la región metropolitana que pertenecen al Parque Tunari.

El ambientalista dijo que es llamativo que los incendios sean recurrentes en las partes pobladas. “Al parecer hay un intento de lotear el área y continuar con los asentamientos ilegales”, dijo. Explicó que la presencia de guardabosques del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) es insuficiente para que se pueda evitar estos eventos. “Gradualmente, los loteamientos y construcción de viviendas están avasallando el Parque, incluso franjas de río y torrenteras, pero las autoridades no han tomado medidas precautorias para evitarlo”, indicó Zambrana.