domingo, 5 de febrero de 2017

Rolf Köhler Perrogón: “Lo que pasa en las reservas El Choré y Guarayos es un suicidio”


Sin tapujos. Habla de cifras récord en la otorgación de derechos forestales en 2015 y 2016 y asegura que el proyecto de ley que establece la gestión y manejo integral de las reservas forestales El Choré y Guarayos no tiene vueltas y que busca parar las invasiones y la deforestación. Advierte que si no se actúa y se logra un pacto con los actores asentados en estas áreas en 20 años quedará muy poco bosque. Cree que la salida a la crisis del sector forestal pasa por una política de industrialización y exportación.


_ ¿Cómo califica la gestión pasada? ¿Fue mejor, igual o peor comparada con 2015?

En las gestiones 2015 y 2016 que corresponde a la actual administración se consiguieron resultados ampliamente superiores y cifras récords, comparadas con 2013 y 2014. En 2015, la ABT aprobó 22.000 derechos forestales que incluyen planes generales de manejo, planes de gestión integral de bosques y tierra, planes de ordenamiento predial, planes de desmonte, entre otros instrumentos de gestión. Representa un aumento del 144% y 199%, respecto a 2014 y 2013, respectivamente. En 2016, los resultados fueron similares. Tenemos alrededor de 50 millones de hectáreas de bosques nativos tropicales, 10 millones de hectáreas están bajo manejo forestal y la meta es llegar a 13 millones de hectáreas en los próximos años. En 2015 y 2016 se aprobaron 113.151 y 123.605 nuevas hectáreas, respectivamente, para áreas de manejo. La tasa de crecimiento de la frontera forestal está entre 10 y 12% anual. Es un rango bajo condicionado por la crisis global de los precios de las maderas tropicales provenientes de plantaciones forestales comerciales. Los muebles de melamínico, poco a poco, han matado a los productos de maderas tropicales y Bolivia no está aislado de este fenómeno externo. Hay menos gente interesada en planes de manejos forestales debido a que la madera vale, cada vez, menos.


_ ¿Qué pasa con el sector forestal sumido en crisis?
En septiembre de 2016 el Gobierno aprobó un paquete de 10 medidas para aliviar al sector y en ese proceso estamos. Dentro de las competencias de la ABT, a través de una resolución administrativa, se aprobó el aumento del 1.000% del valor de los certificados forestales de origen de importación y se redujo al 10% el costo de elaboración de planes generales de manejo forestal para aliviar la economía sectorial e incentivar una mayor superficie de bosques bajo manejo.

Las ‘compras responsables’ es otro programa que apunta a fortalecer a los actores de la cadena productiva. El Gobierno firmó un convenio para que la producción creada por carpinteros del país sea absorbida por el programa estatal de construcción de viviendas sociales. Al menos 200.000 puertas y marcos serán adquiridos aprovechando este plan y serán provistos por carpinteros certificados por la ABT.


_ ¿Cuáles son los resultados alcanzados desde septiembre? 
En 2015, de septiembre a noviembre, se importó10.723 metros cúbicos de productos melamínicos y, en igual periodo de 2016, cayó a 4.822 metros cúbicos. En un trimestre, desde la aplicación de la medida, la importación cayó un 55%. El incremento del valor de los certificados forestales de origen no va resolver la invasión de productos melamínicos. No se solucionará mientras Bolivia no ingrese a la era de producir estos productos, pero, para eso, hay que desarrollar plantaciones comerciales forestales.

Si el país no planta pinos, eucaliptos y otras especies siempre va estar en desventaja, si al final y al cabo, es una realidad global que los productos de melamínicos son más baratos. En los próximos 10 años Bolivia debe tener 4 millones de hectáreas de plantaciones forestales comerciales en la región andina y el trópico. Del total de esa superficie se debe forestar o reforestar 1,5 millones de hectáreas de plantaciones forestales comerciales. Cuando el país tenga arriba de 300.000 hectáreas va poder desarrollar la industria del melamínico y competir de ‘tú a tú’ a escala global, mientras tanto será difícil contener la invasión en los mercados.


_ Usted habla de crecimiento de la frontera forestal. En el ámbito agropecuario ¿cuáles son los resultados?  
Estamos avanzando por una cuestión de soberanía y seguridad alimentaria. No es posible que Bolivia se dé el lujo de importar, en valor, casi $us 1.000 millones en alimentos. Por tanto, es una cuestión de política de Estado avanzar en el crecimiento del área agrícola y pecuaria. La ABT ha aprobado Planes de Reordenamiento Predial por cerca de 900.000 hectáreas en 2015 y 800.000 hectáreas en 2016. Tenemos 2,4 millones de héctareas agrícolas y la meta es llegar a 4 en la próxima década.


_ El proyecto de decreto supremo impulsado por la ABT que establece la gestión y manejo integral de las reservas forestales El Choré y Guarayos activó la alerta en el sector agrícola, pecuario y forestal. ¿Cuál es el objetivo de fondo?
Entrar en consenso con los actores de la sociedad boliviana, públicos y privados, para que consigamos salvar y preservar lo que todavía queda de bosque en ambas reservas. El caos existente de gente que invade y avasalla tiene una data añeja. Si estas invasiones y el caos continúa al ritmo de los últimos 30 años, en una década más quedará muy poco bosque. Lo más fácil sería pensar en el retiro de las miles de familias asentadas, pero ese es un problema social.

No lo hicieron los anteriores gobiernos, no lo ha hecho nuestro gobierno porque es un problema social y necesitamos llegar a un acuerdo. Lo que la ABT plantea es normar las actividades que se vienen realizando de manera caótica, desordenada y totalmente al margen de la ley en ambas reservas. Queremos normar para que de aquí en adelante no se toque más y estamos buscando la forma de que lo que se ha deforestado dentro de las reservas se pueda reforestar. Ese es el espíritu de la propuesta de la ABT en las reservas El Choré y Guarayos. Necesitamos un acuerdo.


_ ¿Qué implica ese acuerdo?
De manera responsable los actores campesinos e indígenas deben comprometerse a que nadie más ingrese y parar la llegada de más gente a las reservas. Con los que ya están asentados debe buscarse una forma de desarrollar de manera integral la actividad agrícola y pecuaria que existe en la zona. Si los anteriores y el actual Gobierno no han procedido al desalojo de esas miles de familias que se han asentado en los últimos 30 años será difícil, en este momento, desalojarlos. Nosotros pretendemos un desarrollo integral de las áreas boscosas desde el punto de vista maderable y no maderable.


_ ¿Han medido las consecuencias de su aplicación para ambas reservas en el ámbito productivo y medioambiental?
Las consecuencias serían que se paren los avasallamientos y la deforestación porque si el caos continúa en ambas reservas en la próxima década quedará muy poca área boscosa.


_ La Cámara Forestal dijo que es un suicidio de ambas reservas ¿qué opina usted?
Así es. Lo que está pasando en este momento en las reservas El Choré y Guarayos es un suicido. Por eso es nuestra preocupación parar el caos en estas dos áreas y, para eso, necesitamos un consenso y un acuerdo entre los actores privado y público y los tres niveles del Estado (Gobierno central, las gobernaciones y los municipios). Emitir un decreto es fácil, pero el tema es la aplicación de las medidas y para esto hay que lograr que los actores se involucren y sean partícipes. Nos falta empoderar a los actores para lograr un pacto.


_ Dentro de ese plan de manejo integral de las reservas mencionadas ¿cuáles son los ejes punta de lanza?
Paralizar la invasión y la deforestación, previo consenso y pacto con los actores involucrados, son las medidas urgentes que se deben tomar. El tema del manejo integral pasa por el desarrollo de potencialidades del bosque, tanto en lo forestal maderable como en lo no maderable. Se debe concebir el bosque como una riqueza que está ahí inexplotada y que hay que explotarla de manera racional. Los beneficiarios y principales actores tienen que ser las poblaciones humanas que están asentadas ahí.


_ De aplicarse esta norma, ¿no es una invitación para que se hagan otros asentamientos en otras reservas del país y se exija el mismo tratamiento que en El Choré y Guarayos?
Si nosotros llegamos a un consenso, una participación y un compromiso con los actores la norma será más bien un desincentivo para que nadie más entre a las reservas y no continúe la deforestación porque le tiene que caer todo el peso de la ley que no le ha caído en más de 30 años, sean campesinos o empresarios. No se les va dar títulos, la ley no lo permite. Lo que se va busca es regularizar y enmarcar en actividades de desarrollo integral a la gente que ya está establecida en las reservas.


_ La reserva Guarayos tiene las tierras más ricas de Santa Cruz ¿por qué premiar a los tomatierras?
En las reservas hay una falta de Gobierno que viene de muchísimos años atrás y, por eso, queremos llegar a un acuerdo y a un consenso para que esto no continúe ocurriendo.


_ El Choré era considerada el pulmón de Santa Cruz, ¿esta norma no será el tiro de gracia para borrarla del mapa con más asentamientos?
Considero que es la única oportunidad que se tiene para que no sea borrada del mapa. Si continúa la situación actual va a ser muy difícil preservar dicha reserva.


_ ¿Esta norma puede revertirse o no hay vuelta atrás?
No tiene vuelta en el sentido que no debemos renunciar a tener reservas. Lo que no tiene vuelta es la idea de parar los avasallamientos y la deforestación. Cómo lo vamos a lograr y en cuánto tiempo eso no lo sabemos, pero necesitamos avanzar. Lo más importante es que haya un pacto donde todos los actores se sientan partícipes y comprometidos.


_ ¿Se consensuará con el sector forestal, el agro y la Gobernación cruceña?
Se viene trabajando con ellos, aunque ustedes saben que en el juego democrático hay oficialismo y oposición. Que la Gobernación no quiera asistir a algunas reuniones, está en su derecho, pero esta problemática, por la sensibilidad, no deber tener color político.


_ ¿Qué balance se tiene del sector forestal?
El sector fue sobrenormado. Se ha trabajado en la desregulación y desburocratización y, prueba de ello, es que en 2015 y 2016 se marcaron cifras récord en otorgación de derechos forestales, se está avanzando a una tasa de crecimiento anual del 10% de la frontera forestal y la expansión de la superficie agrícola y pecuaria está creciendo un 150% por año. El cambio tecnológico en el sector de la construcción está desplazando el uso de la madera y provocando que el excedente de madera sature las barracas y el mercado.


_ ¿Qué medidas se perfilan en beneficio del sector?
El desafío es una política agresiva de industrialización de la madera en su región de origen. Bolivia como Estado debe promover una política de industrialización de la madera y la búsqueda de mercados para pequeños, medianos y grandes empresarios forestales. Si no exportamos será difícil resolver la saturación del mercado interno y la crisis sectorial. Hay que evitar que siga la desvalorización del bosque porque después será difícil defender el bosque y cederán espacios para los cultivos agrícolas y la ganadería

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