Ecologia, Medio Ambiente Bolivia

martes, 16 de octubre de 2012

Las especies nativas de flora y fauna del Tunari agonizan

La introducción de las especies de pino y eucalipto en el Parque Nacional Tunari afectó a especies nativas como la kewiña, que poco a poco desaparece del área protegida.

El biólogo, investigador y profesor del Centro de Biodiversidad y Genética de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) Luis Aguirre, que con un grupo especializado de profesionales trabaja en el Parque Nacional Tunari desde el año 1992, manifestó que en esta reserva solamente se conserva el 10 por ciento de los bosques naturales.

Señaló que varias causas aportaron durante los últimos años a la destrucción de la flora natural en este lugar. Una de ellas es la extracción de la kewiña para el uso de carbón.

“Mucho del carbón informal que se vende en Cochabamba es kewiña y esto está causando la desaparición de los bosques naturales”, comentó.

La mayor reserva de árboles de kewiña y bosques de esta especie se puede encontrar solamente entre los 3.000 y 5.000 metros sobre el nivel del mar, donde la mano del hombre no llega fácilmente por la dificultad para el ingreso a estas zonas altas.

Mientras recuerda el hermoso paisaje de kewiñas que observó en la zona de La Pía en Tirani el año 2007, indicó que la situación de la biodiversidad dentro del Parque es más crítica cada año, pues asegura que tras una visita a ese mismo lugar hace un par de meses pudo verificar que el bosque se redujo a un tercio de lo que era.

Otra de las causas para la desaparición de la kewiña, según Aguirre es la extensión de las zonas agrícolas. Asegura que cuando los comunarios quieren utilizar el suelo para la plantación de otros frutos o flora deben hacer una limpieza que, en muchos casos, termina provocando la quema de estos bosques.

Lo peor, es que cuando estas especies son dañadas o quemadas no se vuelve a hacer la reforestación con las mismas, sino que se continúa introduciendo las especias exóticas.

Aguirre resaltó que la importancia de la conservación del árbol de kewiña radica en la importancia de conservar los bosques nativos para la preservación de la fauna. Ya que la mayoría de los animales que habitan en el Parque solamente viven en este tipo de bosques.
FAUNA

Es de esta forma que explica el peligro en el que se está poniendo a muchas especies de animales y aves, entre las más críticas la poospiza garleppi, conocida también como la monterita de Cochabamba y que es un ave que vive solamente en los bosques de kewiña.

A medida que estos bosques fueron desapareciendo, la población de esta ave también se redujo, ya que para éstas es difícil poder anidar en árboles de eucalipto o pino, porque sus huevos pueden ser depredados en estos bosques, explicó Aguirre.

Como la poospiza garleppi existen otras siete especies de aves que también están amenazadas y en peligro de extinción. Estas aves son las siguientes: vultur gryphus, oreotrochilus adela, leptasthenura yanacensis, asthenes beterura, oreomanes fraseri, saltator rufiventris, agriornis albicauda.

Además de las aves, también existen 33 especies de mariposas, nueve de roedores, un marsupial y seis especies de carnívoros, entre ellos uno de los más amenazados en el mundo: el gato andino, especie de la cual solamente se estima que quedan unos 2 mil ejemplares en Bolivia, pero que es muy difícil de observar dentro de la reserva, normalmente es registrado una vez cada cinco años.

También existen 10 especies de reptiles y siete de anfibios que se sospecha están siendo amenazados por el hongo quitridio. “Hemos encontrado algunos sapos y ranas que tienen el hongo que les afecta en la boca, pero todavía se están realizando estudios”, dijo.
El Taladro vive dentro el Parque
La debilidad causada en el Parque debido a los incendios ocasionó el 2010 el ingreso del insecto phoracantha semipunctata, más conocido como Taladro que ataca solamente a una especie de flora en el parque: el eucalyptus globulus.

El responsable del Proyecto de Reforestación y Conservación del Parque Nacional Tunari (Prapt), Cecilio Salvatierra, señaló que el insecto ataca y pone huevos dentro de la madera débil, cuando el árbol se encuentra en un estrés por la prolongada sequía y otros factores.

La cantidad de huevos que pone el insecto en un año puede alcanzar a 300 y en tres temporadas del año. Cuando el huevo se convierte en larva es cuando comienza a perforar los árboles, debilita la sabia y termina dañando la especie forestal.

“El Taladro puede destruir bosques enteros en un corto tiempo”, dijo.

Para hacer el control y evitar la destrucción del área protegida, se optó por la tala de al menos unos 550 árboles de eucalipto, que luego fueron incinerados para que el insecto muera.

Sin embargo, todavía se estima que el Taladro está presente en algunas partes del Parque, donde los árboles presentan aspectos de deterioro notables.

Muchos de ellos que se mantienen de pie parecen haber sido quemados por el color que presentan, pero los guardaparques aseguran que se tratan de eucaliptos que fueron dañados por el insecto.